viernes, 20 de octubre de 2017

Lada Chizhova -Color: Práctica

Lada Chizhova, Novoaltaisk, Rusia, 18 de abril 1991
Traducción Indira Díaz


Color: Práctica 

Levantó la ciudad blanqueada
en la blancura que se filtraba por todos sus miembros
y su persona: se consumía
¿cómo aceptar un cuerpo preparado para cambiar
y crecer?

***

Entonces según parece la cortina se llenó de aire
No, en ese entonces allí no había cortinas
Había en la ventana una pantalla blanca
Y una sábana roja de elástico
Calca
mano- quemadura- allá
acá- quemadura- el misterio de la memoria
el frío
una corriente helada de aire
sobre algo cálido
y yo me congelo

SOBRE EL BLANCO:

+

la ausencia de temperatura en el color
o la falta de subjetividad

pero
Sobre el blanco:
La nieve, una sábana arrugada, el blanco de los ojos, un diente

/alimenté un cuervo por la mañana con los restos de un pan, arrojándoselos directamente al alfeizar de la ventana nevaba tras la ventana llovía el cuervo terminaba de comer y se marchaba y desaparecía el cuervo sabe lo que hay tras las nubes del azul cielo celeste cielo ultramarino y también él sabe que su pan será siempre su pan/

Ausencia de cuervos en la ventana

+

Sobre el blanco:

Gris-azul grisáceo-plateado

+

Mamá decía siempre que mirara la rama del cerezo al fondo de la ventana ella es blanca y el marco de la ventana también es blanco pero el cerezo es más blanco aún y la luz que se filtra por la ventana es aún más blanca dibújalo pero ¿cómo dibujarlo?

y- no lo hice
lo dejé en mi cabeza

+

intento:
purificación (¿?)
la gente ya no es más- un cuerpo y una (pseudo) sustancia (de agua y aire)
tiene algo y sólo algo y nada más
amarlos así-
sería un crimen(¿?)

lo que está permitido a la luz del día- es la vida
(yo pobre diablo a las ocho y media)

el azul de los ojos el azul lo conozco dijo el espejo
sobre lo oscuro
la traición- la luz: al inicio, la ceguera después

va desde lo blanco de su ojo
a (el blanco)

***

él dice: el color no es lo principal
en el negro- todo es vivo
aquí no se le llama al aire por su nombre
sin embargo se puede fragmentar en un arcoíris
él dice cuando respira
y hace mucho que él no estaba
pero estuvo
y maltrató y estrujó mi cabello
y dijo – esto es musgo
¿acaso el cuerpo no aprende de las quemaduras del alma?

hasta donde llegar o soportar-
por todas partes hay un cuadrado de color.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Mario Jorge de Lellis -Canto a los hombres de vino tinto

Mario Jorge de Lellis, Almagro, 14 de mayo 1922  - Bs As, 14 de noviembre 1966


Canto a los hombres de vino tinto

Yo sé que vendrán, caminarán,
vendrán, caminarán, darán la vuelta,
dirán mi barco ballenero pesca en las Orcadas,
mi vejez es un canto de rayuela,
mi velador no caza mariposas,
vendrán, caminarán, dirán cualquiera
tiene un gorro frigio,
cualquiera tiene un tango,
tiene un agua tanino;
vendrán, caminarán, dirán la palabrota que les queda,
vendrán, caminarán, dirán del apio,
vendrán, caminarán, dirán que salga pato o gallareta,
dirán, caminarán, dirán qué bárbaro,
dirán imbécil,
dirán yo soy un hombre,
dirán piso la tierra.

Yo sé que ellos vendrán, caminarán.
Dirán, caminarán y cantarán con la violeta
y cantarán el ajo de los guisos
y el ábside, el gorrión, las azoteas.
Vendrán, caminarán, dirán que antepasados
murieron en cadalsos o en hogueras,
murieron sobre camas de hospitales,
sobre catres sin luz o sobre las veredas.

Vendrán, caminarán,
con la antigua zozobra
del alquiler,
con la herramienta húmeda, oxidada;
vendrán, caminarán, vendrán la siesta,
falseadores del sol,
halconeros audaces del de pronto,
viejos amigos míos, cantantes de violetas,
venteando lluvias coloradas,
cayendo, decayendo, diciendo que vendrán, caminarán,
diciendo apenas
que aquí vendrán, caminarán...
Y un chapoteo dulce pica en la piel
y uno sabe que están como los muertos:
acostados y duros y sin pena.

Como los muertos duros.
Los muertos ya no tienen vanagloria. Ni problemas.
Ni decapitación. Ni ley.
Ni llave familiar para el altillo. Ni retratos de abuelas.
Los muertos tienen solamente
un raptado moverse entre las cosas y una cruz oficial
y un pasado rumor de voces vivas en la oreja.
Y están bajo el zapato del que vive,
químicamente amargos, naturalmente pobres y de tierra.
Vendrán, caminarán. Observadores simples,
jugadores de truco, sacrílegos del agua,
bicarbonatos, hígados, confidencias,
lo que yo siempre tuve es poca suerte,
viejos amigos míos, cantantes de violetas.

Vendrán, caminarán.
Tendrán la mano abierta,
un tajo de dolor hundiendo sus infancias,
una hermosura en vino y un vino en la moneda.

Vendrán, caminarán.
La vida es tan correcta,
tan construida así como esas casas de diez pisos,
tan dócilmente puesta
hacia la muerte
que al encontrarlos
uno se siente afuera.

Vendrán, caminarán. Caña, pescado, pipa.
Pelos en la nariz, buenas noches me voy la tengo enferma
yo le voy a contar la historia de mi pueblo,
qué has quedado pensando marivelcha.

Yo sé que ellos vendrán, caminarán,
vendrán, caminarán, darán la vuelta.
Tienen cosas acaso que decir,
tienen qué preguntar: cuántas botellas,
cuántos lagares dulces,
cuánta ocupada mesa,
cuánto codo raído
o pantalón gastado en las veredas
o anoche me soñé vinado en un cadáver
o anoche me soñé a mi María muerta.

Vendrán, caminarán.
Visitarán mi tierra.

Vendrán, caminarán.
Fueron la tierra.

Vendrán, caminarán.
Se los tragó la tierra.

Vendrán, caminarán.
Campanas tocan en las copas. Buenas noches amigos,
buenas noches por catres, bodegones, viento al irse a dormir,
cantantes de violetas.

lunes, 16 de octubre de 2017

Natalia Azarova -Textos

Natalia Azarova, Moscú, 23 de septiembre 1956
Versión Svetlana Bochaver y Sandra Santana 


Textos

cuando moisés iba por el paseo rothschild
por las calles de los poetas gabirol y haleví
Dios hablaba con moises moises hablaba
con gabirol gabirol hablaba con rothschild
de esto hablaba rothschild con Dios
casi lo dijo pero no tuvo tiempo haleví
toneladas de troncos en chorros comenzaron a correr
bajo una higuera trepada por una parra bajo un olivo
bajo un plátanero conífero cardiogramas de ciprés

como farra y farra en flor

así con piel de gallina
de puntillas una idea sin desviarse




soy una pájara felina
cubierta de collejas soleadas
me escurrí en ayuno de alegres
pensamientos

y usted ¿con qué fin está bien?
y usted ¿con qué fin está sano y alegre?
vasos de corriente al compás de mantas
cuadriculadas

castillos de gaviotas de arena


algo se ha torcido
detecto cierta in-a-de-cuación-de-las-cosas
conmigo
su-lentamente-su-agarrarse-a
del bolígrafo especialmente azul
el-persistente-no-deslizarse-del-papel
que-en-esencia-se-parece a una manta
no-simplemente-arrojada-sino
bien-estirada
una manta solo para calentar no-implicada-
en-la-vida
muy parecido de hecho su sabor
a grueso-hielo-largo-tiempo-en-primavera-con
huellas-de-trineo-flotando

y además el lago está a tiro de ojo






qué placer aprender a conducir
y sentir por primera vez la velocidad

qué placer es desaprender a conducir
y recuperar de nuevo la libertad

qué placer es aprender a crear un producto
y hacerse rico

qué placer desaprender a crear un producto
y pensar
lo están haciendo tan bien
que hasta yo lo compraría

qué placer es cambiar de país
y comenzar a conocerlo

qué placer es abandonar este país
y criticarlo
alabarlo de vez en cuando

qué placer es aprender a amar
y descubrir un mundo

qué placer es desaprender a amar
 y vivir por un tiempo entre la gente

qué placer es curiosear en el pasado
y encontrarse con los compañeros de clase

qué placer es desaprender
el recordar incluso sus nombres

sábado, 14 de octubre de 2017

Jorge Santkovsky -a marco polo

Jorge Santkovsky, Bahía Blanca, 14 de octubre 1957  


a marco polo
Mi gato está muy enfermo 
                                                           
renuevo su vendaje para evitar que se agusane,
los tumores crecen en su espalda
mientras  él se evapora.
A mí que siempre temo lo peor
su temple me estremece,
cuidarlo me recuerda
que debo pensar con mi verdadera cabeza.

No creo que muera nunca
porque mi gato es permanente,
así va seguir
cada día con más tumor y menos cuerpo.

Al salir de casa  se vuelve ave
tan  pequeño que cabe entre mis manos
conserva su vendaje
un vendaje de pájaro
su humildad  no descansa
desde sus ojos pequeños me mira
ya no ronronea solo pía.

Hay gente que teme a los gatos
pero las aves son bienvenidas,
una promesa, una ilusión.

Mi gato alado se siente libre
y yo me siento pleno.

Pero el pájaro se escapa
sin intención , voló porque se sintió liviano
libre de la atadura de su cuerpo magro.

O quizás decidió no volver a su cuerpo felino.
Allá arriba, quizás el vendaje sea un signo de nobleza.

jueves, 12 de octubre de 2017

Alice de Chambrier -Evoluciones

Alice de Chambrier, Suiza, 28 de septiembre 1861–Suiza, 20 de diciembre 1882
Traducción Missi Alejandrina


Evoluciones

Dónde desaparecieron, los innumerables pueblos,
Otrora fugitivos de los abismos de la nada.
Semejantes de las huestes devoradas por las arenas
¿Qué deposita la ola al borde del océano?

Un día, vinieron conquistadores soberbios,
Sometieron el globo, reinaron sobre él;
Un solo corte de la hoz que desbroza los campos
Los ha sumergido súbitamente en la noche eterna.

Hemos visto derrumbarse, sus poderes seculares,
Babilonia, Nínive, Tebas y Menfis;
Estas urbes no han dejado sino esquirlas efímeras,
Testigos inanimadas, arcilla sepultada.

En estos sitios, hoy vastos desiertos estériles,
Se exhibía el esplendor de un lujo minucioso,
Y el pueblo que con júbilo colmaba las ciudades
A la inmortalidad se creía destinado.

No hizo falta más de un día o una hora
Para desmoronar sus muros, sus templos y sus dioses,
Para hacer de palacios suntuosos el amparo
De serpientes áridas y pájaros celestes.

Otros les han sucedido, sobrevivientes de naufragios;
Otros han reunido la multitud de sus vestigios
Ruinas diseminadas en el Océano de las eras,
Destrozos de un navío yaciente en el fondo de las aguas.

Arte y Ciencia sus alas entreabrieron
Como un águila altiva de veleidoso vuelo;
Sobrevolaron nuevos territorios
Para rehacer su nido al abrigo de otros cielos.

Empezaron con Asia donde la historia del mundo
Nace ante el verde de los bosquecillos del Edén,
Asia, astro radiante que penetra la noche profunda
Como el sol saliente en la opacidad matinal.

Le siguieron África y Egipto fértil
Donde aparece el Nilo como un dios bienhechor,
Tebas y su grandiosa necrópolis, tétrica cripta;
Donde los muertos reunidos vigilaban el presente.

Eligieron después, Europa, Italia,
Nación tiernamente arrullada por las olas azules,
Donde, en el vago eco de un sollozo debilitado,
Espira la ráfaga de viento sobre la arena ondulada.

Italia, donde parecida a una piedra preciosa
Incrustada en el centro de un hermoso relicario,
Roma, que sostenía la voluntad divina,
De las asombradas poblaciones deslumbraba los ojos.

Ella misma en su ímpetu fue preciada y derrumbada,
Ella ha visto apagarse su gloria y su esplendor;
Lo que queda hoy día de su belleza pasada
No es más que un espejismo lejano de su arcaica grandeza.

Mas fue la ignorada Europa del Norte
La que devino en refugio del saber y las artes;
Es ella ahora la nación suprema,
Y los hombres sobre ella atraen las miradas.

¿Hasta cuándo? Nadie sabe. Existe un Nuevo Mundo
Más allá de las olas que se multiplican día tras día;
Su frontera es inmensa y su tierra fecunda,
América puede que sea su próximo destino.

Pasará igualmente. – Aquella tierra apartada
¿Recibirá la carga que las otras perdieron?
En aquella región, entre aquella raza humana
¿Arderá todavía el fuego de esa llama sagrada?

¡Sí! Dentro de unos cuantos miles de años, en menos tiempo quizá
¿Dónde estarán nuestros palacios, nuestros imperios, nuestras leyes? –
El tiempo, nivelador[1] feroz, gran maestro,
Habrá transformado todo por céntima vez.

Y las bellas ciudades en las que nos glorificamos,
Donde debían sucedernos nuestros hijos para siempre,
No serán más que un sueño para la triste memoria,
Como ustedes ¡Oh Nínive! ¡Oh Tebas! ¡Oh Menfis!

martes, 10 de octubre de 2017

Maxine Kumin -El trabajo de la vida

Maxine Kumin, Filadelfia, 6 de junio 1925 – Warner, 6 de febrero 2014
Versión Sandra Toro


El trabajo de la vida

Mi nena, mi mamá,
me acuerdo de esta escena:
recién salida del Conservatorio
a los dieciocho una experta en Bach
de blusa almidonada
suplicando permiso para ir de gira
con el violinista virtuoso al que nunca
ibas a poder acompañar y él, que
arrojaba su música desde el arco
por la colofonia,
pelando línea tras línea
como notas de gracia en clave de sol
mientras mi abuelo
ese hombre respetable al que no conocí
con un pañuelo te limpiaba la boca
diciéndote no hija mía
y te desabrochaba el relicario de oro
que usabas sin foto alguna
y toda la casa alemana de la calle 15
se acomodaba a la cadencia…

A los dieciocho yo quería ser nadadora.
El pelo largo me chorreaba encima de la cena
servida en plato chino.
Con los dedos arrugados por el entrenamiento nocturno
como pasas rubias Sunsweet,
mi boca masticaba pero yo seguía haciendo largos.
Entraba en el agua como un cuchillo.
Toda músculos y siete puertas.
Una rana en el borde.
El rey de las anguilas y señora.
Tragaba y rezaba
que me dejaran entrar en la Aquacade
y mi papi perfecto
el que te hizo fugarte
después de que al violinista se le
rompió el diapasón y perdió su causa
mi papi con la cara sucia de salsa
juraba sobre el estofado y las zanahorias
que yo no iba a llegar a nada
que a la pena iba a llegar …

Bien, los padres de mano dura están muertos
y no llegué a la pena.
En vez de eso llegué a las palabras
para contar el cuentito que quedó:
Siguen siendo las medianoches de mi infancia.
Las escaleras vuelven a hablar bajo tus pies.
Las puertas pesadas del salón se cierran
y  “Claro de luna”  hace pucheros,
simple como el tictac del reloj en un aula,
desde las teclas obedientes.
Y de la Canción de amor de Debussy, lo que
oigo más nítido es la resonancia
seca de tus uñas largas al golpearlas.

domingo, 8 de octubre de 2017

Arturo Carrera -El agua rosilla

Arturo Carrera, Coronel Pringles, 27 de marzo 1948



El agua rosilla
                                                                             in memoriam Silvia Redondo


¿suena un teléfono?
Es imposible, aquí, en el campo.

A menos que obedezcamos
a otras razones, a otras malas costumbres
iconográficas.

Es un pájaro que suena igual;
o la mixtura informe de dos frases
trinadas, que saltan a la vez de un gaznate
abierto al cielo,
a otro...
volcando una materia multicolor y
tan densa en "estados" que...

Ningún orden nos vincula al pasado.
No obstante...Eramos el sentido
de una desaparición, la pérdida absoluta
del sentido: nos buscábamos como piedades
escondidas, todavía invisibles, todavía
impalpables.

feliz fue la noche confusa y feliz

el vaivén de nuestros cuerpos
alarmados por el último beso. El último beso
y mientras ella desenvolvía sus puntas de secreto
en la oscuridad lechosa él bebía Tang

y fue feliz la noche fue feliz

El último beso.

(no pudo disimularse en lo pequeño:
se simuló en lo más enigmático de
una ostentación: el humillo
de un nombre.)

Amantes confundidos. Amantes en el
agua del jardín de los deseos que se
bifurcan:

volados los cuerpos y
la utilería del amor

deseo pequeño
deseo pequeño
deseo pequeño
deseo y poder
y sumisión...

animal necesariamente
en la esponjosa sombra
de las miniaturas:

del brevísimo instante en que aparecemos
como títeres de la confusión alada entre
dichosos por hastío,
por hambre.

a cada paso nuestra secreta carga y
nuestro falso deber.

el hormiguero del sueño, el sueño
de tu hermosa tierra (dentro de lo posible)
el hormiguero y la desaparición:

El campo,
pasto o brizna de luz,
hormiga o escarabajo tanque

Y el perro Arturo que fue tu lazarillo
en Roma, y compartió las fugas en tu duelo
paterno, molecular: pasional, Arturo

¿dónde estarás, ahora? ¿Contra qué valla
de sombras sin espinas dejarás caer a tu
amo?

El sol se extingue bruscamente y un insectito
con lunares negros, bruscamente anaranjado
se posa en mi muñeca: "Mirá, papá. Una
vaquita de sanatorio." -dice Ana.

Más pequeño que nuestro retrato en la cerrazón
y más pequeño que el mundo sostenido por lo
que desaparece. La hierba, la luz, la piel, el agua.
Espacio con olor a vainillas.

espacio del vómito instantáneo de un niño
ácido del niño como esperanza: (secreto aliento
aplastado en la desesperación esperanzada...)

Espacio perfumado y espacio medroso
Espacio sombrío de las tímidas frutillas
Espacio de los tilos y las naranjas

espacio del cerezo escarchado picado por
los pájaros.

Espacio y espacio
donde tenso se abre el secreto
de una palabra y
de todas las deliciosas porquerías
de los niños.

Espacio para el barullo de lo pequeño
que no desaparecerá por el envión de la mañana
y espacio para la enumeración cada vez más simple y
más imperfecta

sintaxis de multiplicidades de olvidos

Atrajo para ellos
la vida para sí:
la vida-juguete
la vida-moscardón tornasol
zumbando en la viruta de otra luz
y las lisísimas hojas del verano
soplado en la luz

sonajero, sonajero
de un secreto mortal
que únicamente los niños comprendían.

Fuiste la risita contraída
en la recova del caracol

la risita de los niños del sol
y otro sol en otros niños mutantes:
la diferente paternidad pueril
de lo viviente

Con ellos, hacías, escribías
con abrelatas del deseo
esta vez cada vez más vivir
y en lo viviente, espacio,
cada vez más oir
el secreto de lo vivido

Oh,
por tu culpa debí enloquecer
puesto que vivir
es sólo presentir
el deseo.

los niños no lo saben
los niños lo presienten
en su rotunda sensatez de pequeños.

los gritos, las risitas,
las carcajadas en el agua porosa
y el sol en las piedras azucaradas:

Vos los obligabas a que saltaran la barrera
donde un señor estaba con su sombrero negro
y una señora posaba con su sombrilla salitrosa.

Mujeres, niñas, reinas:
todas con sus posesiones felices estentóreas.

¿Te acordás de los patos arlequinados?
¿Te acordás que hundí el dedito meñique en el tintero
el primer día escolar?
¿Y el día que me cagué encima, y corriste alertando
el aquelarre de las constantinoplas tías?

¡Oh madonas de una sombra cuadrada y aciaga!
(madaminas
del alba y del azar junto a los niños) Dueñas del
ocaso cuando las estrellas se preparan en vano, para
guiñarle el ojo a las gallinas.

¿Te acordás de Olga Rapún, los ataques en malón, el
vidrio en la Yale? ¿La envidia afrontada al miedo
de jugar?

el miedo a ser aun más niños, y a la usurpación de
ellos (sin vos), en una memoria enterrada que yo
exhumo en tiras, en franjas y en fragmentos para
vos.

Ya que con todas tus fuerzas comprendiste su energía,
la velocidad remota de sus guiños. Gritos y bailes.
Supiste separarte de lo pequeño perpetuamente un
momento

Separándote casi eternamente un momento
de toda tu muerte en llamas y separando con ellos
del orgullo reificado de lo grande,
la contaminación de lo pequeño y
los pequeños

los chicos gozaban
los chicos entraban en la boca del amor,
la boca del confín de los poderosos donde salta
la gran dentadura
de la locura...

¿Y aquellos novios en aras de un deseo inicial?

Todavía impalpables...
...invisibles todavías.

Demasiado correr hacia el extremo de la noche y
corriendo en tu horroroso silencio hacia
ningún extremo y en todos,

Todas las palabras
se deslizaban allí

los niños detienen esa escintilación de lo mundano
en su brevísimo pico de tristeza.

Saltando sobre la arena tiñen, borran, opacan
en la luz las formas y los efectos
Los niños pegados a la gran costa y a la
dulcísima espuma del Mal.

Anita dramatizaba el movimiento de una ola
avanzando y encrespando en su alegría
una mirada celeste turbulenta.

Fermín cortaba las olas más altas
con su pitito.

.........................................................................................

Estamos hechos para soportar el estallido
de la muerte en la infancia: Aún no,
no termines, no acabes, todavía

.........................................................................................

alguien quiso que todo quedara
al alcance de un pescador orgulloso
de su trabajo con el agua.

El silencio,
el silencio

el silencio del agua
cuando es presa
de los niños

El agua.