jueves, 14 de diciembre de 2017

Franco Rivero -naufragio

Franco Rivero, Corrientes, 11 de mayo 1981


naufragio

el mar es el mar
el naufragio
es el naufragio

escuchen
la gente no entiende
no existen héroes

mentira
no me ayudó una tabla
no me llevó
hacia la costa
un delfín
pude morirme
o no
pero siempre
tuve que nadar

mentira
no pasé por distintas islas
no por naufragar
me esperaron
grandes proezas

el naufragio
es puro naufragio
y punto
es puro miedo de ahogarse
es puro miedo

por qué será que buscan
en el infierno la luz
acaso no sería más fácil
correr
no sería más fácil
vivir
en la superficie

sepan que no puedo
descender
naufragio
al infierno
si ya nací
allí
ya nací
allí
y andá a saber
si me enteré
que existe
un afuera
un más allá
de las curiosas
convertidas
en rocas
otro lado
del castigo
algo más
que brasas
que hombres
sufriendo
hambre y sed
eternamente
por robar ambrosía
por seguir a su amante
por dejar
que el corazón
sea la medida
del mundo

sepan que aquél
sacó de allí el fuego
aunque conocía
el hambre
de ese cuervo
que apetecía
su hígado
y sepan también
que es el cuervo
quien come antes
de que él pudiese
cocer su alimento
o forjarse
una espada
para no ser supersticioso
tengo un gato negro
pero la verdad es que a veces
me gustaría usar como respuesta
a la mala suerte

los miedos tienen
el tamaño de los cíclopes
es ahí
cuando me siento
sólo un hombre

y si el miedo es el mar
tiene el tamaño del mar
es ahí
que me siento
sólo un hombre

sé que la vida
es el mar
y no reconoce
tipos de embarcación
mi vida
es mi barca
siento
de qué estoy hecho
al naufragar

esta isla me sirve
de isla
mientras no pienso
que se hace agua
por todas partes

sé que si no espero
el abrazo
no me siento
desprotegido

sé que si naufrago
me recomiendo
que lo asuma
sin preguntar porqué
el mar es el mar

y hace cosas de mar
caminar
sobre las aguas
es el mito inevitable
la vida
es el mar que me obliga
cada tanto hacerlo
para que pruebe
ahogarme
y ejercite
el miedo

si me hundo
me recomiendo
que lo asuma
no me demoro
en preguntar
el porqué
doy las brazadas
nado de perrito
hago
lo que puedo
el tiempo
que soporto
por si nadie
me espera
por si no recupero
mi barca

no habrá brujas ni hechizos
que me salven
de esta tierra de este mar
de sus naufragios
de este ser
hombre
ni tampoco habrán
dioses piadosos
que me den
la forma
más oportuna
para burlar
mi muerte

sé que el naufragio
es el sueño
con que ulises
se salvó de ser
sólo ulises
sé que yo
también me soñé
más de alguna vez
como héroe
porque fui gente
y la gente
no entiende
necesita héroes
no quiere
ni tristes
ni hombres comunes
corrientes




martes, 12 de diciembre de 2017

Olena Kalytiak Davis -El “yo” lirico va en coche a recoger a sus hijos del cole:

Olena Kalytiak Davis, Detroit, 16 de septiembre 1963
Traducción Berta García Faet


El “yo” lirico va en coche a recoger a sus hijos del cole:

“yo” no ha encontrado, empezado, acabado el poema matutino de “yo”
el poema que “yo” estaba escribiendo sobre “yo” teniendo sexo con el hombre por el cual “yo” dejó a su marido
anoche o quizás esta mañana
un poema sexual, como quien dice, por así decir, por así desplegar
una fundación
para… qué???????????

SEXO

perdí mi sex/ual poema
cómo fue?
sé que se llamaba

SEXO

decía algo sobre mis acres frondosos
mi depilado ahí-abajo
algo sobre lo apretadito lo rápido

(traigo a Tiresias?)
has dicho calma?
tiresias, a quién le gusta más mentir/seguir follando?
ooops.

a quién le gusta más follar?

(“tráete de vuelta // tu antigua reflexión // (allen grossman haciendo de yeats)
de que la vida nos prepara // para lo que nunca sucede”)

hoy (el color de) mi sexo
estaba lavanda luego amarillo
dorado luego mutó en gris musgoso en verde

requiero a mi amante
más abajo

requiero a mi amante que shhhhhhhhhhhhh

requiero a mi amante
que se quede
requiero a mi
amante, ve!

amante, ve!
(mira!)

requiero a mi amante que se mantenga
lejos

“yo” se da cuenta de que casi ya es la hora de recoger a sus hijos del cole!
“yo” cae en la cuenta de que no ha llegado a ninguna parte, a ninguna parte cerca, y mucho menos dentro,
            desperdiciada otra mañana, no puede escribir un puto poema para salvar la vida de “yo”, bueno bueno,
“yo”, al menos, está “trabajando”.
“yo” se pone sus pantalones ajustados, sus botas grandes, su parka voluminosa.
“yo” abre el coche con el mando.
el coche de “yo” es un toyota rojo de 1995 4×4 que no tiene la suficiente potencia para “yo”.
la radio del coche de “yo” tampoco tiene la suficiente potencia para “yo”.
“yo” conduce por la ciudad escuchando a dylan, que tiene mucha potencia para “yo”.
“yo” se pregunta cómo es que por qué dylan no es el hombre de “yo”.
a “yo” la miran hombres inferiores, algunos en mejores coches, furgos más potentes,
            a pesar de que “yo” lleva una gorrita de lana que le tapa el pelo rubio y sucio.
“yo” siente el poder de ser una madre soltera en un coche rojo.
“yo” sabe que no es bastante poder.
“yo” piensa “yo soy el hombre, he sufrido, pasé por eso”.
“yo” está casi en la ruina pero
“yo” piensa “vivo más en un presente continuo, que disfruto”.
“yo” piensa “amor fati”.
“yo” mira de pronto las montañas chugach.
“yo” mira y ve que las montañas chugach a veces se ven desoladas y sucias y como con barricadas.
“yo” se percata de que las montañas chugach hoy están especialmente bellas con sol y nieve.
“yo” casi piensa “bañadas en sol y nieve” pero se resiste.
“yo” siente que “yo” tal vez puede encontrar, en realidad empezar, en realidad terminar su poema sexual mañana.
a “yo” le gusta esa cosa de dubus de que el adulterio también conlleva una moral propia.
a “yo” asimismo le gusta “el drama humano”.
a “yo” le encantó “i heart huckabees”.
“yo” pensó durante mucho tiempo que el sexo estaba sobrevalorado, luego no lo pensó durante un año y medio,
            ahora lo piensa otra vez.
a “yo” se le da, bueno, se le ha dado bien chuparla.
“yo” aguanta como un hombre.
“yo” opina que debería haber una nueva “nueva poesía del yo sexualizada y radicalizada”.
“yo” conoce bien el “frenesí monomaniaco del delirante del loco” pero
a “yo” en general no se le va la cabeza.
“yo” se acuerda de que “hace mucho tiempo, en 1925, boris tomashevsky, uno de los líderes de la crítica
            formalista rusa, apuntó que el “poema autobiográfico” es un poema que mitologiza la vida del poeta de
            acuerdo con las convenciones de su tiempo. no va de lo que ha pasado, va de lo que tendría que haber
            pasado, presentando de este modo una imagen idealizada del poeta en tanto que representante de su
            escuela literaria”.
“yo” quiere ser un hombre como marjorie perloff, helen hennessy vendler, boris tomashevsky.
“yo” opina que, por otro lado, “quiero decir que en el arte me gusta cuando el artista no sabe
            qué sabe en general; sólo sabe que sabe cosas específicas”.
“yo” piensa: “está el mantel limpio o yo no soy bob rauschenberg?”.
“yo” piensa que ojalá “yo” pudiera hablar más inteligentemente de teoría, no
“yo” piensa que ojalá “yo” pudiera escribir poemas más inteligentes, no
“yo” piensa “POR QUÉ SOY POETA Y NO…”
“yo” piensa “KALYTIAK DAVIS PINTA UN CUADRO”.
“yo” quiere meter la palabra “coruscante” y posiblemente una cita de rudolf steiner.
“yo” piensa que ojalá pudiera acordarse de la definición de abrams de la estructura
            de la más grande poesía romántica, pero el hecho de que presenta “a un determinado hablante en un
         
            ambiente particular y usualmente al aire libre, al cual escuchamos mientras efectúa, en lenguaje
            fluido y llano que fácilmente se eleva a registros más formales, un coloquio sostenido, a veces con
         
            él mismo o con el exterior, pero más frecuentemente con un receptor humano silencioso, presente o
            ausente” y que “el hablante empieza con una descripción del paisaje” y que “un elemento o un cambio
            en los elementos del paisaje evoca un variado pero integral proceso de rememoraciones, pensamientos
            anticipados y sentimientos que se conectan íntimamente con el exterior” y que “en el transcurso de
            esta meditación el yo lírico logra una mejor comprensión, se enfrenta a la pérdida trágica, desemboca
            en una decisión moral o resuelve un problema emocional” y que “a menudo el poema acaba donde empezó,
            en el exterior, pero con una modificación anímica y un entendimiento más profundo que es el resultado
            de la meditación susodicha” la evade.
“yo” quiere decir “receptor humano silencioso, estás ausente o presente?” pero “yo” sabe
            que “yo” usa, ha usado ese truco demasiado a menudo.
“yo” sabe que “yo” está sola en su coche rojo.
“yo” reconsidera que tal vez sería como chuparla bien?
“yo” piensa su de él su de él él él mismo, pero sin demasiada acritud, luego
“yo” piensa “yo”, luego
“yo” piensa “tú”.
“yo” no le ha dicho a su amante que “yo” ya no está enamorada de él, pero “yo” sabe
            que él lo sabe, debe de saberlo.
“yo” no le ha dicho a su amante que “yo” habló largo y tendido con el exmarido de “yo”
            por teléfono ayer.
“yo” piensa “mis intromisiones y mis oblicuidades”.
“yo” piensa que es el amor lo que fue mal.
“yo” siente cómo elizabeth bishop riñe a “yo”.
“yo” piensa en un casi tortazo cuidadoso cariñoso firme pero en realidad sólo un apretón fuerte de, no sobre, la
            mano de una, la, madre; ninguna de ellas tuvo durante mucho mucho tiempo suficiente.
“yo” no ha pensado en la madre muerta de “yo” durante mucho tiempo.
“yo” piensa en jonathan letham y en su madre muerta y en sus paredes llenas de libros.
“yo” piensa en mark reagan y en sus paredes y en sus paredes llenas de libros, y en cómo su casero,
            por miedo a un derrumbamiento, le hizo mudarse al primer piso.
“yo” piensa en doug teter y en su pared llena de libros, más pequeña, mas quieta.
“yo” piensa en jude law.
“yo” piensa en que jude law probablemente no sabe leer.
“yo” piensa que ningún amante suyo puede ser su “correlato objetivo”, sin embargo
“yo” piensa “qué verdadero sería un amante como teagenes”.
“yo” piensa “qué constante un amigo como pílades”.
“yo” piensa “qué valiente un hombre como orlando”.
“yo” piensa “qué correcto un príncipe como xenofón de ciro”.
“yo” piensa “qué excelente un hombre igual igual al eneas de virgilio”.
“yo” se percata de que dylan casi ya ha acabado de cantar “to ramona”.
a “yo” le encanta lo de “everything passes, everything changes, just do what you think you should do”.
“yo” piensa que dylan le está cantando a “yo”.
“yo” piensa que se refiere a ahora, y a ahora, y a ahora; todos los días.
“yo” casi ha llegado.
“yo” se pregunta si esta meditación de “yo” no es demasiado larga, si se ha alejado de “yo”.
“yo” opina que debería de tomar exactamente el mismo tiempo que el viaje en coche: 15 minutos como máximo:
            vale, 30 si hay tormenta de nieve.
         
“yo” sabe que no está nevando.
“yo” se pregunta si “yo” debería en este punto referirse a la meditación de “yo”.
“yo” piensa en que “el hombre puede encarnar la verdad; no obstante, no puede conocerla”.
“yo” piensa “sobre todo en condiciones de crisis psicológica”.
“yo” piensa en que qué es peor, la anáfora o la anafrodisia?
“yo” piensa en el diafragma todavía dentro de ella.
“yo” se cierra ante la audacia de su sexo.
“yo” llega justo a la hora para recoger a su hija.
“yo” tiene que esperar otros 45 minutos para rescatar a su hijo.
“yo” intentará acordarse y se acordará de esconderlo inmediatamente antes de que lleguen a la casa de “yo”,
            i.e. “a casa”.
“yo” ha manipulado los hechos para que “tú” te pienses que ella es robert Lowell (pero quien ha visto nunca
            a una chica como robert lowell?).
a “yo” no le importa si “tú”, receptor humano silencioso, presente o ausente, nunca jamás has escuchado hablar
            de, o no te importa un carajo, robert lowell.


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domingo, 10 de diciembre de 2017

Rosa María Roffiel -Quise ser hombre

Rosa María Roffiel, Veracruz, México, 30 de agosto 1945 


Quise ser hombre

Una vez quise ser hombre
para casarme con mi
hermana
que ya lleva tres divorcios.
Para amar a mis amigas
que en cada relación
mueren un poco.
Quise ser hombre
para fecundar sus vientres,
no de hijos, sino de poesía,
vino tinto, relojes parados,
unicornios azules.
Para decirle a Josefina
cuanto admiro su forma de
entregarse.
Para escribirle a Rosi
esas cartas que no llegan
nunca.
Llamar por teléfono a Pilar
que espera tantas tardes.
Llenar de caricias
prolongadas
el espacio de Beatriz,
que vive sola
y le tiene miedo a los
temblores.
Quise ser hombre,
para amarlas a todas y no
sentir más
el frío de sus lágrimas en
mi playera,
ni mirarlas apagarse,
ni presenciar sus funerales
en sus ataúdes de treinta
años.
Quise ser hombre
para invitarlas a volar el
periférico,
a bailar descalzas porque
el América
le ganó al Guadalajara,
para llevarlas del brazo
hasta una cama
donde no tengan que fingir
orgasmos.
Pero soy mujer y, aunque
puedo
compartir con ellas la
poesía,
escribirles cartas,
llamarlas por teléfono,
llenarlas de caricias
prolongadas,
volar el periférico,
bailar descalzas,
secar su llanto,
tocar su alma…
No es suficiente.
No les alcanza.
Porque, desde niñas,
aprendieron
que los hombres son un
premio al que
hay que amar, sin importar si ellos las
aman


viernes, 8 de diciembre de 2017

Laura Wittner -Las últimas mudanzas

Laura Wittner, Bs As, 17 de diciembre 1967


Las últimas mudanzas

East River, finalmente
los dos caminan junto a un agua negra
que se vuelve cruda con el viento.
Está que vuela todo:
el agua los cabellos los abrigos,
le resbala el idioma cuando asomada al borde
querría ofrecer una descripción
de lo que ve,
pero no importa. Guarda silencio.
Entre el río y la autopista
tiene ojos extranjeros para fijar
un cartel verde difusamente iluminado
del que sin embargo imaginaba la leyenda.
Mucho no se ve: allí abajo hay tormenta
le duelen los oídos y no quiere hablar.
Una Lucette adulta,
entre el mar y el objeto
de su pasión, se arrojaría.
...Está un poco borracha,
se siente con el alma rusa y
tiene deseos de romperlo todo...
Pero su dicha es negociable.
Caminan juntos
cuando las luces comienzan
a centellear como alhajitas.
De noche este lugar
es como un cuerpo juvenil
engalanado de diamantes: ahí
le salió una descripción
que no le gusta para nada,
no. Guarda silencio,
se narcotiza con el aire.


De noche es una red de luces
lo que define la ciudad
–ya no los ríos
oscurecidos, desplazados. Cada vez
vamos más alto
en busca de la vista,
de algo apropiado para
este momento, un instrumento
técnico o ficticio.
Es que la media luna
que se dora al fuego
de una ciudad nocturna
hasta imitar sin falla
el color imperante
pide y da
–y recibe: gusto de vino rojo
y pescado crudo,
ríos surcados de puentes, saturados
de frío, el dedo que señala y especula,
y sin embargo...
se olvida, se deja ir,
se conversa... Una ventana más,
luz,
aunque pegados al vidrio
confiemos por un instante
en eludir el reflejo y quedar afuera,
pero: esto es una ventana más
y se conversa por encima del ruido.


Ves que varias cosas
ocurrieron aquí
cuando no estabas,
cuando ni pensabas
en un sitio como éste;
por nombrar un par,
solamente: una autopista
que corría sobre la tercera
avenida (la esquina más lejana
de tu casa)
fue desmantelada
en los 30, y un tiempo después
gente como por ejemplo
Dylan Thomas
y luego alguien
llamadoDelmore Schwartz
bebían en la taberna del
caballo blanco que queda,
o quedaba, en el Village;
pero nunca la viste.
Gran parte de la leyenda
mundial, de aquellos días
sobre los que leés,
pasaba en estas calles.
Pero también
en todos lados,
especialmente
cuando no existías.
Todas esas líneas
repletas de palabras
en las que
refregás tu cabecita
un domingo entero,
días enteros esperando
que te rescaten
fueron escritas hace poco,
cuando no existías.


Se han dicho cosas terribles
y ahora
no saben por dónde recomenzar
a apreciarse:
el amor es así
el amor no es así
lo inexplicable
es cómo un concepto tan difuso
se las arregló
para ser representado
por algún sonido
en tantos idiomas
si no en todos.
Come torta de chocolate porque oyó
de varias fuentes
que el chocolate recompone el ánimo...
en fin, tanto
como para dejar
vagar la atribulada mente
hacia otros fenómenos
que también la sorprenden:
para el hermano menor
la diferencia de edad
entre sus dos hermanas
no remite en lo más mínimo
a la diferencia de tiempo con que cada una
hizo su aparición
en el universo:
ya estaban las dos
cuando él apareció
instaladas con cuarto
propio y en conocimiento
de los secretos de cuchillo y tenedor
y lazos familiares.
Incluso
(y ahora que los dientes rechinchinan
con el ataque y retirada
del violín
del concierto número 6
para violín y orquesta
confirma su sospecha)
si no le hubieran avisado
el hermano menor podría suponer
mayor a la menor
(y viceversa ciertamente) y
si nunca pensó en esto
es sólo porque no le importa
encasquetado como está
en su propia aparición
continuación, mantenimiento
con lo absurdo
que resulta
que exista la palabra y que el concepto
se dé por existente
sin mucha resistencia.


Precariedad del equilibrio
como en el botiquín:
abrir y que resbalen
los frasquitos, los medicamentos
que reboten contra
el cepillo de dientes
que aterrice
en un hueco mohoso. Últimamente
nos estuvimos yendo
bolso en mano
cada cual hacia un rumbo
desparramando, olvidando
pertenencias –la mesa
fue desarmada,
regalado el colchón.
Temperancia:
equilibrar el líquido en las copas,
pasar las ropas
de un bolso a otro.
A los trancos porque llueve,
mudanzas de prisa,
partes de cosas, telas
se enganchan con el viento
desde el baúl de un taxi.
Un momentito: un momento
de calma: se posan los ojos
sobre la situación,
se apagan los sonidos.
¿Es que todo con lo que vivía
está flameando por la ventanilla?


Qué hacés
si vas leyendo en el subte
y por dos segundos se apaga la luz.
(–Yo pestañeo. –Yo...)
De todas maneras esta persona
grita con lo que parece ser
su máxima capacidad verbal y pulmonar.
No hay resquicio
que no llene con su apelación
(you will respect my god;
you don't know what love is)
pero insistís
en leer.
Es algo
acerca del expreso transiberiano
que a toda velocidad cruza la noche
llevando en su interior
sonidos de puertas,
voces apaciguadas, tintineos
de tesoros para el contrabando;
es con esfuerzo
que unís estas ideas, y apenas duran:
el choque con la voz incesante
las destroza.
Ahora ríe locamente,
ya comienza a increpar a algunos pasajeros,
el oído se resiste, los lectores
abandonan el intento y fijan la mirada
en un horizonte negro y rápido.
Uno o dos se deciden
a la maniobra de cambiar de vagón
con el tren en movimiento.
Ya nada sabés
del muchacho del transiberiano
–recordaba a su amante,
que es triste y no sonríe
nunca.
Pensás en qué momento
va a comenzar a disparar
para ubicar los gritos sobre una partitura,
y en el horror de la gente
en la próxima estación
cuando el vagón se detenga
dejando ver los cuerpos acribillados,
y al gritón, feliz,
que sopla el humito del revólver.


El vidrio está punteado de gotas,
está goteado. Pero no nieva. Rojo ladrillo,
gris, las construcciones se ven
únicamente
tras las gotas. Nueva York,
de donde siempre se va alguien.
En las terrazas del aeropuerto
los fumadores
se miran sin hablar.
Es temprano,
y andan los dos por la luz
exagerada
de los pasillos.
A las 6 van a matar a una mujer en Texas.
(Pena de muerte). Faltan diez minutos.
La miran por la tele,
mientras terminan sus cervezas.
Todo está sin resolver
y así permanecerá.
Tus párpados
que aletean como flores en un viento demente:
del que quiere
sólo tiene fragmentos.
Como las voces de altavoz
y los números de vuelo que retumban.
Drama visual
que se reitera en aeropuertos:
el (perturbador) desequilibrio
entre la fina azafata
y la pesada valija que lleva.
El súbito desequilibrio
entre el que se va y el que se queda.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Susana Cabuchi -Siria

Susana Cabuchi, Jesús María, Córdoba, Argentina, 4 de enero 1948


Siria
                                                                     A Jeannette Kabbouchi. 

I
Ha despertado
seguramente temblorosa.
Ha escuchado los ayes
ascender las piedras de Sednaya,
ondular sobre las cambiantes dunas
hacia el desierto,
reptar entre los arcos de Palmira,
crecer en los olivos.
Por favor querida, dice
desde ciudades inolvidables
a la hora del sueño.
Por favor querida,
insiste,
escriba sobre Siria.

II
Juntas hemos visto
los juegos del Mediterráneo
frente a las costas de Latakia
y las manchas lejanas de la tierra turca
a través del mar.
Sabe que escuché, conmovida,
cinco veces al día
el hondo llamado a la oración
que surge, poderoso y verdadero, desde
las mezquitas, desde sus altos minaretes.
Sabe que me gustaba caminar
hacia el zoco Al-Hamidiyah
para oler los tejidos
y las especias.
En mitad de la noche
ha querido llamarme. A pesar
de los años y la distancia.
Debió recordar que en la Feria
del Libro de Damasco
me vio adquirir obras
escritas en un idioma que no leo
y que algo en mí reconoció los signos,
esas suaves y delgadas canoas
sobre el papel, esas líneas
de arenas y de vientos.

III
Jeannette,
la prima de mi padre,
no usa velo.
Simplemente lo prefiere así.
Ella es cristiana, Fayez
su esposo, musulmán.
Hemos viajado al mar,
hemos nadado juntas
vestidas con trajes de baño occidentales
como las cristianas y las judías
mientras las musulmanas jugaban
en el agua
con sus largos vestidos mojados
adheridos al cuerpo, más sugestivas
que las turistas europeas
que extendían sus claras
y desnudas figuras
en las playas doradas.

IV
Qué sé, qué desconozco para que ella repita
varios meses después, Susana, no lo olvide
-suena firme su voz en el teléfono-
escriba sobre Siria.
Qué espera, qué me pide?
Hablaré de Quneitra,
del pasto crecido sobre los escombros,
de los testimonios del Golán?
Ibrahim me muestra unos montículos de nada
y dice: esta era mi casa.
Por esta calle iba a la escuela cada mañana.
Y señala la escuela, lo que debo
creer que fue una escuela,
cemento y hierros
arrasados por las topadoras.
De quiénes eran las tumbas?
Cuántos lloraban entre los olivos?
Alguien preguntó
sobre la poesía después de Auschwitz,
también yo lo pregunto
desde las ruinas de Quneitra,
sus hospitales muertos, sus calles incendiadas,
las infinitas filas de cruces blancas sobre
la vergüenza del mundo.
De quiénes son las tumbas?
Cuántos lloran entre los olivos?

lunes, 4 de diciembre de 2017

Agustín Mazzini -Micaela con fiebre en el cielo de los Rolling Stones

Agustín Mazzini, Bs As, 21 de febrero 1993


Micaela con fiebre en el cielo de los Rolling Stones

Micaela corre toda la madrugada sobre colchones quemados
y escribe con aerosol en sus paredes
I’ll never be your beast of burden.
Sobre la cruz de una promesa
recuesta a la mala memoria de su cuerpo
y la dulce historia de su boca se tiende cerca del que amó
a las mujeres que ella fue y será.

Pero mañana por la mañana, su frente
volverá a contar monedas (su corazón es una moneda más),
y todo será como si (la) nada hubiese pasado,
como si (la) nada la trajera
a una borrachera del tamaño de la locura
a la que le dice: “no sé quién sos”.
Luego entrará al cuarto en medias
para no espantar a su reflejo recién rearmado
en el té del desayuno.

Su tiempo es un beso que hiere unos minutos al olvido.




Foto Sofía Castillón

sábado, 2 de diciembre de 2017

Jorge García Sabal -Sitio

Jorge García Sabal, Balcarce, 5 de noviembre 1946 - Buenos Aires, 12 de mayo 1996


Sitio

Hice bien.
Esta noche tapé la jaula de los pájaros,
dejé sin luz a los peces que dormían
cautivos de un solo ojo, eché
por la escalera, justo en su última vida,
al gato.
Hice todo bien.
Ahora estoy solo y Billie Holliday me dice,
hamacándome, la voz llena de pasto y agria,
un cuento para dormir, un sueño. Ella
dice y cuenta cosas que conozco, hamacándome
suave, solos.
Ahora amanece, es el día para siempre.
Me hamaco. Estoy solo. Hice bien, todo bien.