viernes, 18 de agosto de 2017

Alejandro Jacobsen -texto 027

Alejandro Jacobsen, Florida, provincia de Bs As, 25 de febrero 1973


texto 027
                                                                                          16 de julio 2016

el vaso transpira,
humedece la madera de la mesa,
esa mesa que copa el centro de la habitación,
esa habitación muerta de humedades & melancolías,
esa melancolía que ahoga todo suspiro.
la luz cae vertical & se refleja sobre la hoja del cuchillo
& la cegadora luz reconoce que la luna será testigo.
ella entró como de ninguna parte
lentamente recorrió cada baldosa hasta llegar a la mesa
esquiva el vaso & manotea el mando labrado,
lo siente frío, lo siente amigo;
los dedos tiemblan pero se subordinan,
caen presos de los tormentos & las sombras,
& así se suceden los instantes, los perpetuos, los finales.
waitts vomita, el humo amaga & el vaso sigue transpirando.
ningún grito, nada de silencios,
todo pasión, ninguna realidad.
ella vuelve sobre sus pasos,
desliza sus cuerpo feliz camino a las sombras,
hacia el abrazo oscuro sanador,
donde la miel se rancia,
donde la verdad pide por favor.
el filo frío,
la carne caliente, valiente,
un beso infinito hace temblar a dios
hace llover, hace reír, hace soñar.
la luz se rindió,
la paz escapó,
el negro velo vuela,
vuelca su elixir & ya nada será igual…


miércoles, 16 de agosto de 2017

Natalia Ginzburg -Memoria

Natalia Ginzburg, Palermo, Italia, 14 de julio 1916- Roma, 7 de octubre 1991
Traducción José Luis García Martín 


Memoria

La gente va y viene por las calles,
hace sus compras, camina a sus asuntos
con los rostros vulgares y felices,
con el grato bullicio de costumbre.
Levantaste el lienzo para mirar su rostro,
te inclinaste a besarlo con el gesto de siempre.
Y era el rostro de siempre, pero era la última vez,
quizá tan solo un poco más cansado.
Su ropa también era la de siempre.
Y los zapatos eran los de siempre. Y las manos
eran las manos que partían el pan,
vertían el vino y la alegría.
Todavía hoy cada minuto que pasa
vuelves a levantar el lienzo,
a mirar su rostro por última vez.
Si caminas por las calles, no hay nadie junto a ti.
Si tienes miedo, nadie te coge la mano.
Y no es tuya la calle, no es tuya la ciudad
alegre y confiada y de los otros,
de los hombres que van y vienen
comprando el pan, la fruta y el periódico.
Puedes asomarte a la ventana
contemplar en silencio el oscuro jardín:
nadie vendrá a tu lado,
nadie te dará fuerzas para entrar en la noche.
Antes cuando llorabas había una voz serena,
antes cuando reías alguien reía contigo.
Pero una puerta se ha cerrado para siempre,
para siempre se ha apagado un fuego,
tu juventud es ya una casa vacía
para siempre

lunes, 14 de agosto de 2017

Scott Fitzgerald -El último día en Princeton

Scott Fitzgerald, Minessota, 24 de septiembre 1896–California, 21 de diciembre 1940
Traducción Jesús Isaías Gómez


El último día en Princeton

Languidece la última luz a la deriva por el campo,
la baja y larga tierra, la soleada tierra de agujas.
Los fantasmas de la noche templan sus liras
y vagan cantando, en una melancólica banda
bajando por los largos pasillos de árboles. Pálidos fuegos
reverberan por la noche de torre en torre.
¡Oh!, siesta que sueña y sueño que nunca se agota,
exprime de los pétalos del loto
algo de esto que guardar ¡la esencia de una hora!

Ya no hay que esperar la penumbra de la luna
en este aislado valle de estrella y chapitel:
Para mí, la eterna mañana del deseo
entra en el tiempo y en la terrenal tarde.
Aquí, Heráclito, donde tú construiste de fuego
y cosas mudables tu profecía despeñada muy lejos
por los años muertos; esta medianoche aspiro
a ver, reflejados en las brasas, ensortijados
en la llama, el esplendor y la tristeza del mundo.

sábado, 12 de agosto de 2017

Sandra Cornejo -Alabanza

Sandra Cornejo, La Plata, Argentina,  14 de abril 1962


Alabanza

Por tres generaciones
—que yo sepa—
las mujeres de mi familia
perdieron su cría.

Cuando esperaba a mi hijo pensaba en ello.

Comprendí que estaba marcada
que era posible tanto
la noche como el día
por eso
le hablaba a mi criatura
como quien en el buen clima siega el heno
y para el tiempo inclemente
prepara los enseres.

Sangré.
Sangrar no es buena cosa antes del parto.

Ahora
cuando mi hijo va y viene por los caminos del Señor
siento su presencia natural, como la lluvia o el ciruelo
pero hay un instante, en cada día,
que vislumbro el milagro
—la diferencia—

y agradezco.








jueves, 10 de agosto de 2017

Joan Margarit -Relato de madrugada

Joan Margarit, Sanahuja, España, 11 de mayo 1938


Relato de madrugada

En la plaza vacía está lloviendo.
Hay un único taxi en la parada.
Apagado el motor,
dentro del coche hace mucho frío.
Se abre una puerta y sube un pasajero
de malhumor, cansado, con la ropa mojada.
Le da una dirección.
Al saltarse un semáforo, le abronca.
El taxista se vuelve murmurando:
Mi hijo ha muerto hace una semana.
El pasajero calla y se hunde en el asiento.
Avanzada la noche, sube al taxi
un grupo en plena juerga, y él les dice:
Mi hijo ha muerto hace una semana.
Todos nos hemos de morir, contestan,
entre las bromas y las carcajadas.
Acabado el trabajo, en el garaje,
se acerca a la cabina de la radio:
Mi hijo ha muerto hace una semana.
La mujer, con los ojos
enrojecidos de cansancio,
le contesta que sí mientras atiende
a las voces mezcladas con el ruido
que van surgiendo desde la emisora.
Esto es, en realidad, un relato de Chéjov.
En él cae la nieve, no la lluvia,
y el coche es un carruaje con un viejo caballo.
Sé que el taxista no podrá dormir.
¿Y la muerte? ¿Está dentro del puño
que levanta la vida, o es el puño
en el que estamos encerrados?
En la historia de Chéjov, al cochero
le queda su caballo para poder contarle
que su hijo está muerto. De repente,
siento que todo está dentro de mí,
que el miedo ya está helándose,
y enciendo un fuego, y todos sentimos su calor,
el taxista, el cochero, tú que me estás leyendo,
yo, mis muertos y Chéjov, todos juntos
viendo caer la vida en soledad, como la nieve.
Un tren nocturno cruza, barnizado de rosa,
campos de olivos al alba.
Aquí acabo, cansado, somnoliento
y misteriosamente feliz, este poema.

martes, 8 de agosto de 2017

Inga Shepelyova -Moi et autre

Inga Shepelyova. Yakutsk, Siberia Oriental, 22 de noviembre 1987  
Traducción Indira Díaz


Moi et autre

no hay otros temas, además de este
incluido en un artículo:
“los hombres piensan en sexo a cada minuto, en tanto que
las mujeres – lo hacen aproximadamente entre una y dos veces al día,
exceptuando las enfermedades y la indisposición”
“Usted es un caso difícil”- me dice el psicoanalista – “tendremos
que reunirnos tres veces por semana”
“En general- dice el psicólogo- yo sólo indico
sesiones frecuentes a aquellas personas que se encuentran
en un periodo crítico de su vida y que muestran tendencia
al suicidio”
“los hombres piensan en sexo aproximadamente una vez por minuto”
“las mujeres”
“las mujeres también a su manera”
“con excepción de la enfermedad o la indisposición”
“y a su vez como mujeres lo piensan”

no hay otros temas, además de este
moi et autre
apartando los empañados anteojos
escupiendo reminiscencias en el suelo
acodándose sobre la mesa
no hay otro tema, además de este
(te acercas a mí por detrás,
tu pene es como una antorcha ardiente)

no hay otros temas, además de este
cuando yo miro hacia el bosque desde la ventana del auto
en la bahía perlada del golfo
en el sonoro grito de la gaviota, en el cielo y en la tierra
yo sólo pienso en ello, como acostarse en la tierra boca abajo
en la casi redondez de su cuerpo, cubierto de escarcha y hierba
y así tú con toda esta quietud acostándote
conmigo

no hay otros temas además de este
“en el que se produce una lucha entre sujeto y
objeto”
dice el psicoanalista,
intento llorar, pero no lo consigo
me miro en el espejo, corto mi largo
cabello
lo hago arder en un foso a la orilla
yo siempre deseo, aquello que quiero
quiero estar convencida, de que existo
de que estoy en realidad
en este planeta, sobre esta cama
aunque sea sólo un cuerpo, ya es algo
aunque fuera sólo un poco, existo
moi et autre
cristalino cetro del otro
sumérgeme en la oscuridad mundana


círculodepoesia.com

domingo, 6 de agosto de 2017

Raúl Gómez Jattín -Que te vas a acordar Isabel

Raúl Gómez Jattín, Cartagena, 31 de mayo 1945 – Cartagena, 22 de mayo 1997


Que te vas a acordar Isabel

Que te vas a acordar Isabel
de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio
de las muñecas de trapo que eran nuestros hijos
de la baranda donde llegaban los barcos de La
Habana cargados de…
Cuando tenías los ojos dorados
como pluma de pavo real
y las faldas manchadas de mango
Qué va
tú no te acuerdas
En cambio yo no lo notaste hoy
no te han contado
Sigo tirándole piedrecillas al cielo
Buscando un lugar donde posar sin mucha fatiga
el pie
Haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la
tierra
y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo
y sigo jugando a las muñecas bajo los reflectores
del escenario
Isabel ojos de pavo real
Ahora que tienes cinco hijos con el alcalde
y te paseas por el pueblo con un chofer endomingado
ahora que usas anteojos
cuando nos vemos me tiras un “qué hay de tu vida”
frío en impersonal
Como si yo tuviera eso
Como si yo tuviera eso