sábado, 28 de marzo de 2015

María Ester Chapp -Vuelvo al mar

María Ester Chapp, Buenos Aires, 6 de abril 1950


Vuelvo al mar

                                                                                          a los silenciados de mi generación

I
dos monjas adormecidas
sus pechos estallados
          en amarga placenta
puérperas de lacios cabellos
por atroces columpios 
arrojadas al más hondo
grito yugular que nadie escucha
        tajeados vientres
               ciego luto umbilical 
gigantes hormigas reptan
por el brazo desnudo de la noche
cada ola se extingue inevitable
huellas de abandono
brotan del yodo sediento    
el horizonte viene a mí
con memorias de cuerpos
         roídos por albatros
vandálicas piedras
           asedian conciencias
perforan la historia
             con blancos pañuelos

II
irradio calor
la espuma trepa a mi verbo
se me calcinan los pies
               en esta arena
llevo más azul al cuadro
más sol      más guijarros quemantes
abro sus puertas
               entrego rugidos
es hora de partir
            entrar en el aire
con otros cuerpos
en esta gaviota
           me dejo mecer
hasta el incendio
ellas beben gotitas de almizcle
dispuestas en las frentes
cada temblor abraza
                    desamparos
escribo con las yemas abiertas
amamanto en sueños
(los sueños amamantan)
cada reino provee su alimento
no iré al muelle
persisto en la comisura
 el ojo incierto va
por hilos de luz
          a velados confines
vidas de navegación
            recuerdo
acantilados        bahías
mis brazos remos
                de intemperies
las quillas acunan libros
               por nacer
fuego sobre agua pintaba Turner
poesía a babor
                      a estribor

III
día gris      arden las bocas
       salitrosos vapores
el animal rodea la playa
relampaguean  ellos
en danza con Alfonsina
         llanto del océano
una tonina muerta 
            en la costa
a la vista de los ciegos
el costado sangra
tal vez nylon
         en su adentro
corchos de tu vino
protección de tu placer
y el  fútbol 
               no se detiene
me ahondo con criaturas marinas
tonadas de amor de los delfines
el aullido final      inagotable
y  en las ballenas
    
                    el ojo de Dios


jueves, 26 de marzo de 2015

Gerardo Lewin -Diálogo informal en el andén con mi amiga, la bella suicida

Gerardo Lewin, CABA, 20 de diciembre 1955


Diálogo informal en el andén con mi amiga, la bella suicida
                                                                               a DP

Mira, querida amiga, – dije –
ya ves que la locomotora avanza.
Enfrentas decisiones cruciales e inmediatas
y no hemos podido hablar aún
del dolor ni del sentido de la vida.

Es verdad – replicó
mientras un aire rubio la obligaba a guiñar –
pero, ¿cómo fue que llegamos aquí?
¿es cierto que este tren nos llevaría
a antípodas ciudades, ignorantes
de la moderna tristeza que adoptamos,
donde es posible contraer sacras nupcias con árboles
y envejecer petrificados
hasta que las pupilas se nos llenen de astillas?

No creo que todo eso exista
sino como un ejemplo otro
de la desilusión del yo,
de la disolución del yo,
de la desolación del yo.
– suspiré –
¿Por qué no vamos a bailar,
a comer algo, a tomar un café?

Nada me queda claro de lo dicho.
Todo se me ha borrado
como una certidumbre despeñada.
¿Es que hubo una vez amor entre nosotros
– dijo –
o éramos personajes
de una aplaudida telenovela vespertina,
en la que yo vestía un trajecito gris
y caía la lluvia?

El suelo tiembla – comprobé turbado –
Mira: la muerte ya está sobre nosotros.
¿Qué palabras debo decirte ahora
en esta nueva noche que se cierne?

Sólo di: ¡resucita!

martes, 24 de marzo de 2015

Joao Cabral de Melo Neto - Homenaje a Marianne Moore

Joao Cabral de Melo Neto, Brasil, 9 de enero 1920 – Brasil, 9 de octubre 1999
Versión Santiago Espel



Homenaje a Marianne Moore

Atravesando desiertos de frío
en los que la poesía austera no se atreve
llegó al extremo mismo de la poesía
quien caminó por el verso, en prosa.
Y entonces mostró, sin estridencia,
con el peso de su breve obra,
que la poesía no se encierra,
sino que es como una casa, hacia afuera,
y que aunque se viva adentro
se ha de construir, y que es una cosa
que quien la hace, tiene un motivo:
Una muleta para la pierna renga.




domingo, 22 de marzo de 2015

Eduardo Torassa - Bestia nocturna

 Eduardo Torassa, Buenos Aires, 19 de mayo 1955 


 Bestia nocturna

Perro blanco que ingresas por los segmentos impávidos del tiempo olvidado.
Aùlla tus vocales a los tímpanos de mis poros, saborea la humedad de mis vellos.
Penetra mis moléculas con los pelos de tu coraza de sebo.
Llora tus inquietudes sobre mi corazón rasgado y seco, tritúralo hasta sangrarlo de
desconsuelo.
Rodajas de mi cerebro saborearás en tu rincón escondido.
Arandelas de quimeras te cederé a condecoración por tu fidelidad chocarrera, alegre
jadearás cuando la bulla del riachuelo de mis instintos armonicen con los tuyos y juntos
bailaremos hasta mordernos la cola.
Somete mi lógica a tus visiones no compartidas.
Roza tu cuello de tronco perfumado sobre mis caderas, comparando nuestras alturas al
ras del horizonte donde se apoyan nuestras patas, pateando el sol del amanecer hasta los
confines del añorado infinito, útero de los misterios, parangón de nuestras pretensiones.
Observa lo no traducido y coméntame lo mirado, descríbelo en escala de grises...yo
lo colorearé y juntos firmaremos al borde, en la esquina del abismo.
Acompáñame los días que restan, aventurémonos en las ansiedades de la existencia a la
que nos sometieron sin preguntar ni consultar.
Acoplemos nuestras proporciones armando el rompecabezas del animal y del que ya dejó
de serlo...o no!
Conversemos con tus misterios, yo te escucharé hasta la medianoche, cuando la luna
llena se incorpore en mi sangre y pueda mirarte fijamente a tus ojos con mi mirada de lobo.
                                                                                                                                                   


viernes, 20 de marzo de 2015

Francisco Madariaga -Celestes ojos italianos

Francisco Madariaga, Corrientes, 9 de septiembre 1927 – Bs. As., 24 de septiembre 2000


Celestes ojos italianos
1
Margarita, ¡qué lejanos están el celeste,
el colorado, el verde, el amarillo!
Y vos, mi madre, en una tumba sin colores,
en medio de una provincia joyante:
vecina, en el cementerio, del viento que
se pudre en el corazón seco y negro de
ciertas familias.
¿Estarás cantando la canción que cantaban
tus celestes ojos italianos?
¿O estarás escuchando cómo canta mi corazón,
que fue la única maravilla en tu fracaso,
y en tu terror a los viejos gauchos
bandoleros?

2
Llueve para tus ojos el color de unas invisibles
esmeraldas,
y estoy, por segunda vez, cantando para vos,
junto a un mar salvaje y aldeano.

3
El resplandor de dos Países Natales encendió el color
-a veces verde- de mis ojos,
y deambulé,condenando a los impostores de la poesía
con los sueños y poderes de las aguas,
brillando, desesperado, en mi amistad con los gauchos
más arcaicos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Eugenia Cabral -La voz herrumbrosa

Eugenia Cabral, Córdoba, Argentina, el 29 de noviembre 1954


La voz herrumbrosa

Sobre la tierra del patio,
mañanas como países condensados en racimos:
pequeñas naciones verdes y floridas,
minúsculas pampas de tréboles
y –en la habitación trasera-
el jardín zoológico de mis gatos,
jilgueros nerviosos y perros adoptivos.
Todo el mundo de la infancia converge
hasta que la sed nos doblega la espalda
y el sueño (boxeador experto) nos cubre la boca
con una toalla deshilachada,
que apaga un tanto la sed de estar solos.


TANTAS VECES HAS CREÍDO
que no volverías a ver la luz del día,
que no remontarías la punta de tu dedo
fuera del borde de la ventana
y, ahora, como si nadie te mirase,
encuentras –demorados en el patio-
la brevedad de la tarde, el cansancio
y la huella de salitre que ha calado las paredes.
Sin embargo, no es coherente,
¡si estás muy lejos del mar,
de los salitrales, de toda salina!
¿De qué manera el salobral
podría carcomer los revoques de tu casa,
las punteras de tus zapatos?

Mas, aunque dudes, ahí estás,
comprobando la improbable huella,
el salivazo despiadado
de una sal que no escogiste.

lunes, 16 de marzo de 2015

Miguel Angel Bustos -El cisne verbal

Miguel Angel Bustos, Bs. As., 31 de agosto 1932 - Bs. As., 30 de mayo 1976


El cisne verbal

Si no degüello
al cisne cuervo que me azota
con plomo de sus alas
seré culpable a la pálida blancura
sangre de sus vuelos
por selvas de ceniza
estéril grito en manual de ciegos.
Si no ahogo
el cisne palabra del verbo anciano
venerable en un salón solitario
me extraviaré en aullidos.
Si no salvo
la lengua poderío inicial
del verbo
el verbo que roe
antiguo quitará mi nacimiento
de su espacio en el tiempo.
No hallaré entonces piedra o ser para nombrar
mi boca será casa de muertos.