lunes, 22 de enero de 2018

Antón Arrufat -En la pared del baño

Antón Arrufat, Santiago de Cuba, 14 de agosto 1935 


En la pared del baño

Entra. He corrido la cortina.
Tu cuerpo avanza sin secretos.
Agua y puerta nos defienden
del mundo. Suenan las tuberías,
y tú avanzas, y ya estás aquí.
El agua repiquetea en tu carne.
Espalda, hombros, pecho:
palabras que ya no son palabras.
Nuestros padres no podrían
comprendernos. Se amaban
sin luz, con las medias puestas.
Cantas, y tienes el pelo mojado
y las pestañas. Echa hacia atrás
la cabeza: el agua salta
en tus dientes, bulle
en las llaves de níquel.
Cantas para mí solamente.
Nos pasamos el agua de mi boca a tu boca.
En esta secreta cámara marina,
en el fondo de las aguas,
tu carne huele, tu piel salada,
dulce, sabe a limón, a tristeza,
a cosas que no alcanzo a decir.
¿A qué sabe tu piel en estas aguas,
mientras cantas?
El bien del cuerpo lo aprendemos ahora.
Sin cruces, infiernos ni consignas.
Sé amarte en el agua, desnudos.
Dejaremos huellas mojadas en el piso.
Tu cabeza desciende al borde de mi cama.

sábado, 20 de enero de 2018

Lêdo Ivo -Oficio de la mortaja

Lêdo Ivo, Brasil, 18 de febrero 1924 – España, 23 de diciembre 2012
Versión Mario Bojórquez


Oficio de la mortaja

Futuro, el vivo yace dentro del muerto
y su mano inmóvil no fustiga
las moscas circundantes, ni las flores
reales y metafóricas que lo rodean.
El hombre muerto desvive y forja la fábula
de una tumba cambiada en luz y altura.
Las moscas abren las alas para verlo
pasar en dirección a la eternidad.
¡Oh gloria de estar muerto y reclamar
el Reino prometido a todos los hombres
que en el muro de la vida buscaron
el portón del jardín del Paraíso!
Y el muerto siente el olor de las frituras
en el restaurante cercano de la capilla:
los vivos comen carne y beben lágrimas.
Y el sudor de los que se aman, y el estremecimiento
de las ortigas a los vientos funerarios
y las heces que, en el mar, hablan de los hombres,
a todo atento el lúcido finado,
y su oreja nota el anacoluto
de la pálida viuda en negro duelo;
y sus ojos contemplan, formidables,
el tránsito soberbio de la ciudad
cuando anochece, abeja gigantesca,
babilonia de luz, música y vidrio.
El antiguo transeúnte que hay entre los muertos
lo convida a tomar café de pie
a la puesta del sol que huele a sandwich
y a gasolina –-adiós, oh vida inmensa
que se nutre de risa, polvo y plegaria,
adiós, oh papagayo que haces cabriolas,
adiós, rodillas amadas, brisa pura
de la playa, a todo adiós. No sólo de moscas
vive, crucificado y mudo, el muerto.
Guerrero de lo absoluto, mata a la muerte.
Ser de promesa, horizontal y póstumo,
el hombre vive de la espera. Y ni difunto
renuncia a su eternidad.



circulodepoesia.com

jueves, 18 de enero de 2018

Oscar Hahn -La muerte es una buena maestra

Oscar Hahn, Iquique, 5 de julio 1938


La muerte es una buena maestra

Levántate y anda al hospital me dijo la voz
Soy el fantasma anterior a tu nacimiento
Aún no es tiempo para el otro fantasma
Tu muerte te afectaría profundamente
Jamás podrías recuperarte de tu muerte
Me pusieron en una camilla y me metieron al quirófano
Al otro lado se ve el infinito qué miedo
Tengo un hoyo en el alma
por el cual se me escapa el cuerpo
El médico me abrió la arteria que pasa por la ingle
y empecé a delirar
Aquí en este mar que llaman el inconsciente
hay unas lianas que se te enredan en el cuello
lianas azules lianas rojas lianas incoloras
que se te meten por la boca y no te dejan respirar
Los otros los que estaban conmigo en el agua frígida
rodeados de pedazos de hielo me dijeron:
Somos todos pasajeros del Titanic
El inconsciente es un árbol lleno de pájaros muertos
que se echan a volar cuando uno menos lo espera
Escucho el ruido de serruchos que cortan tablas
de martillos clavando clavos
Viene del astillero de la muerte y no se oye con los oídos
Somos árboles ambulantes en la vía pública
soñando con ser barcos o aspas de molino
pero no leña en la hoguera
donde las llamas bailan y se ríen y contorsionan
como si estuvieran en una orgía las muy cochinas
striptiseras del cabaret de la muerte
El médico me abrió la arteria que pasa por la ingle
Estuvo mucho rato adentro de mi aorta
sacando la nieve con una pala
El camino hacia el corazón está limpio
y mi sangre empezó a fluir
Entraron mi mujer y mis dos hijos pequeños
y me acariciaron las manos llenas de pinchaduras
Soy inmortal les dije al menos por ahora
y caí profundamente dormido
Desperté adentro de una pintura del Bosco
entre tubos y alambres conectados a máquinas
Pero aquí no hubo ni extracción ni piedra ni locura
Solamente un sujeto perfectamente lúcido
Se me acercó un arcángel y me dijo: Soy Tammy
Era más dorada que el sol y estaba atravesada por la luz
Un ave vuela de las cenizas de mi corazón
un ave roja que palpita y canta
La muerte es una buena maestra
cuando te habla al oído y se retira

martes, 16 de enero de 2018

Paul Simon -La conversación pendiente

Paul Simon, Nueva Jersey, 13 de octubre 1941
Versión Daniel Fara


La conversación pendiente

Color de naturaleza muerta
de una tarde avanzada.
Y el sol pasa a través de las cortinas
Y las sombras se difuminan en el cuarto.
Y sentados tomamos nuestros cafés
en el sofá de la indiferencia,
como caracoles en la playa.
Podés escuchar rugir al océano
en la conversación pendiente
y los suspiros superficiales,
que son las fronteras de nuestras vidas.

Y vos leés tu Emily Dickinson,
y yo mi Robert Frost,
y marcamos las páginas con señaladores
que miden lo que hemos perdido.
Como en un poema pobremente escrito,
somos versos arrítmicos,
pareados que no riman
en un compás entrecortado.
Y la conversación pendiente
y los suspiros artificiales
son las fronteras de nuestras vidas.

Sí, hablamos de “cosas importantes”
con las palabras apropiadas:
“¿Sirve de verdad el psicoanálisis?”
“¿Realmente está muerto el teatro?”
Pero la habitación
se ha desdibujado suavemente
y sólo beso tu sombra.
No puedo sentir tu mano:
ahora sos una extraña para mí,
perdida entre una conversación pendiente
y los suspiros artificiales,
que son las fronteras de nuestras vidas.


domingo, 14 de enero de 2018

Fátima Maldonado -Piscis

Fátima Maldonado, Santo Amaro, Sousel, Portugal, 26 de mayo 1941
Traducción José Ángel Cilleruelo


Piscis

Un edificio en construcción,
cuántas veces hicimos el amor
sintiendo la mezcla de la cal en el cemento.
El batacazo de la masa granulosa
tintinaba en mi interior como pulgar en una campana,
coz dada con la mano contra un jarro de vidrio.
Tu vaivén continuaba sobre mí
recordándome el ingenio
de azúcar en reposo
la noria con cangilones
el grano molido.
Oía toser a un viejo albañil
cuando por fin descansabas.
Tu peso acostado
detrás de mi espalda
sonaba en la hojalata del plato
o en el metal del vaso
los arreglos tardíos de la fiambrera manchada
por grasas que la uña
ya no logra arrancar.
Rápidos subíamos hasta el terrado,
juntos nos sentábamos,
columnas partidas tapizaban el suelo.
Enfrente veíamos el mar de repente bronco,
populoso y lento
desvaneciéndose en barcos, sirenas, grúas,
chimeneas listadas, gaviotas alrededor,
la mirada cansada, sintiéndome húmeda
oía en los dientes el pálpito de tu sangre.
El olor que rezumas formaba por encima
de nosotros un dosel,
mansa caía la tarde azulada.
Al fondo la iglesia y sus minaretes,
la luna observaba detrás del cimborrio,
caía el polvo de un imperio deshecho
sobre Lisboa al fin pacificada.

viernes, 12 de enero de 2018

Boris Pasternak -Mi hermana la vida

Boris Pasternak, Moscú, 10 de febrero 1890 – Rusia, 30 de mayo 1960
Traducción Natalia Litvinova


Mi hermana la vida 

Mi hermana la vida hoy se rompe a torrentes
contra todos como lluvia primaveral,
pero la gente enjoyada se queja y muerde
con cortesía igual que una víbora en la avena.

Los ancianos dan sus razones,
sin duda las mías son ridículas:
la tormenta tiñe de lila los ojos y el pasto,
y el horizonte huele a hierba perfumada.

En mayo leo la ruta de los trenes
señalando con un junco
y es más grandioso que el Libro Sagrado
o el diván ennegrecido por el polvo
del temporal.

Y cuando el freno lanza sus ladridos
a los amables campesinos en el viñedo,
desde el asiento miro si llegamos
a mi estación
y ocultándose el sol de mí se compadece.

Y por tercera vez la campanilla
se disculpa: lo siento, aquí no es.
Detrás de la cortina: la abrasadora noche,
la estepa rueda hacia la estrella.

Parpadeando, titilando, algunos ya descansan,
mi amada también duerme como Morgana,
a la hora en que mi corazón salpica
por las plataformas y desde las puertas
del vagón
rocía la estepa.

miércoles, 10 de enero de 2018

Laura Yasan -rasgos II

Laura Yasan, Buenos Aires, 20 de octubre 1960


rasgos II

cuando sueño con ella
piso descalza los pasillos oscuros que llevan a su cuarto
busco el cajón prohibido cada vez
sé lo que esconde
tengo los dedos congelados
toco sus pieles de animales muertos
una alianza de oro
ropita de bebés que no nacieron
hay pesadas tijeras
hay un hombre doblado masticando su nombre
hay la mirada que está entre en mis omóplatos
como un arpón clavado en la boca de un pez
me ha descubierto y soy pequeña
habrá castigo
su corpiño de yeso sube y baja en el asma de esa respiración
me sienta en la blandura del regazo
y es el olor de su alimento pasto de enloquecer
suave como una madre
que apagase la luz para matarme