sábado, 30 de abril de 2016

Louis MacNeice -Oración antes de nacer

Louis MacNeice, Belfast, 12 septiembre 1907–Londres, 3 septiembre 1963
Versión Gerardo Gambolini


Oración antes de nacer

No he nacido aún; oh, escúchame.
No dejes que el vampiro o la rata o la comadreja o el
ogro deforme se acerquen a mí.
No he nacido aún; consuélame.
Temo que el género humano con altos muros me emparede,
con fuertes drogas me confunda, con hábiles mentiras me
seduzca,
en potros de tortura me atormente, en baños de sangre me
revuelque.
No he nacido aún; procúrame
agua que me acaricie, pasto que crezca para mí, árboles que me
hablen,
pájaros, un cielo que me cante, y una luz blanca
en el fondo de mi alma, que me guíe.
No he nacido aún; perdóname
por los pecados que el mundo cometa en mí, por mis palabras
cuando hablen por mí, mis pensamientos cuando piensen por
mí,
por mi traición generada por traidores fuera de mi control,
por mi vida cuando asesinen con mis manos,
por mi muerte cuando vivan por mí.
No he nacido aún; ensáyame
en los papeles que interpretar y apuntes que seguir
cuando los viejos me sermoneen, los burócratas me intimiden,
las montañas me desprecien, los amantes se rían de mí,
las olas blancas me inciten a la locura y el desierto
me llame a la perdición y el mendigo rechace mi
limosna
y mis hijos me maldigan.
No he nacido aún; oh, escúchame,
no dejes que el bruto o el hombre que cree ser Dios
se acerquen a mí.
No he nacido aún; oh, lléname
de fuerza contra aquellos que quieran congelar mi humanidad,
obligarme a ser un autómata mortífero, transformarme en un
diente
de engranaje, una cosa con un rostro, una cosa,
y contra todos aquellos que pretendan disolver mi
integridad,
aventarme como a una flor de cardo aquí y allá o
derramarme
aquí y allá, como agua entre las manos.
No los dejes convertirme en una piedra y no dejes que me
derramen.
De lo contrario, mátame.

jueves, 28 de abril de 2016

Walt Whitman -20

Walt Whitman, Nueva York, 31 mayo 1819 – Nueva Jersey, 26 marzo 1892
Versión Gerardo Gambolini 


20

¿Quién anda ahí, anhelante, ordinario, místico, desnudo?
¿Cómo es que obtengo fuerza de la carne que como?
¿Qué es el hombre, en todo caso? ¿qué soy yo? ¿qué eres tú?
Todo lo que anoto como mío deberás balancearlo con lo tuyo,
o escucharme será tiempo perdido.
Yo no lloriqueo por el mundo con la queja
de que los meses son vacuos y la tierra sólo fango e inmundicia.
Lamentos y servilismo son ingredientes de los polvos para enfermos,
la conformidad está bien para parientes lejanos;
yo uso sombrero a mi antojo, dentro y fuera de la casa.
¿Por qué habría de rezar? ¿por qué habría de adorar y ser formal?
Luego de examinar las capas, de analizar a fondo,
de consultar con doctores y calcular detenidamente,
no encuentro grasa más dulce que la pegada a mis huesos.
Me veo en todos, ninguno más y ninguno un ápice menos que yo,
y lo bueno y lo malo que digo de mí digo de ellos.
Yo sé que soy fuerte y sano,
los objetos convergentes del universo fluyen hacia mí constantemente,
todos se han escrito para mí, y yo debo comprender qué significa lo escrito.
Yo sé que soy inmortal,
yo sé que esta órbita mía no la abarcará un compás de carpintero,
sé que no desapareceré como el círculo que un niño hace de noche
con un palo encendido.
Yo sé que soy augusto,
no atormento mi espíritu buscando justificarme o ser entendido,
veo que las leyes elementales nunca se disculpan,
(no creo mostrarme más alto que el nivel al que planto mi casa,
después de todo.)
Yo existo como soy, y eso es suficiente;
si nadie más en el mundo lo sabe, me contento,
y si todo el mundo está enterado, me contento.
Un mundo lo sabe y es de lejos el más grande para mí: yo mismo,
y si llego a mí mismo hoy o en diez mil o diez millones de años,
lo puedo aceptar alegremente ahora, o con la misma alegría
puedo esperar.
Mis cimientos están encajados en granito,
yo me río de lo que llaman disolución,
y conozco la dimensión del tiempo.

martes, 26 de abril de 2016

Fabián Leppez -Por las noches

Fabián Leppez, Gral. Rodriguez, Buenos Aires, 28 de octubre 1983


Por las noches

La soledad es un Torino
tuneado en los 90
abandonado en una estación
de servicio aniquilada
en un pueblo de Santa Fe.
Es un cosechador
vendiendo frutillas al costado
de la ruta en cajones de
madera rehusados.
Es una norteña que cocina
tamales en un parador
por si acaso pasa alguien y
compra.
Es un ayudante de albañil
yendo a trabajar en bicicleta.
Es la bicicleta del albañil
atada con cadenas a
un poste durante todo el día.
Una bicicleta que el viento
zamarrea y queda tirada
en medio de la vereda hasta
que la desatan.
La soledad es una factura
con dulce de membrillo
abandonada en el plato.
Es un alfajor de fruta que
espera ser vendido.
Una falta de ortografía
esperando que la corrijan
en un documento de Word.
La soledad es una chica con
una remera de Greenpeace
buscando voluntarios en una
estación.
La publicidad de un
candidato que perdió
en una elección pasada.
Un corte de luz en medio del
campo.
La soledad es una guirnalda
que quedó pegada
en la pared después de un
cumpleaños.
Es una media que sale del
lavarropas sin
su compañera. Una
adolescente que se
queda mirando en el boliche
cómo
su amiga tranza con
desconocidos.
Es una botella de termo rota
envuelta en una bolsa.
El cosito de la pizza
esperando que lo valoren.
Un nene queriendo jugar
solo en el subi baja.
Un nene esperando que su
padre
lo venga a visitar.
La soledad es un puré de
zapallo sin sal.
Un puente sin terminar.
Un banderillero esperando
que pase el tren
a la noche.
Esperando que vuelva el
temblor.

domingo, 24 de abril de 2016

Jorge Castro Vega -En el mismo río

Jorge Castro Vega, Montevideo, 8 de julio 1963


En el mismo río


                                                             Goodbye my friends, Maybe forever
                                                             Goodbye my friends, The stars wait for me
                                                             Who knows where we shall meet again
                                                             If ever
                                                            But time
                                                            Keeps flowing like a river (on and on)
                                                            To the sea, to the sea
                                                                                                             Alan Parsons

 El fuego es pobre
cuando se trata de complicidades
con la noche.
.
No hay ceniza entre las cosas
que nombro. Hebras raídas,
telar incoloro de lo que no
empecé a decir
y aquello que de escribir nunca termino.

Es tan redonda la infancia        
que no cabe en ninguna palabra.            

Apenas  la caricia
de una vela
reflejada en el estanque: un verbo
desterrado de su idioma, caligrafía
nuestra
de gatitos ciegos.

viernes, 22 de abril de 2016

Giovani Raboni -Embarcadero

Giovani Raboni, Milán, 22 de enero 1932 – Parma, Italia, 16 de septiembre 2004
Traducción Horacio Armani


Embarcadero

Los pocos que esperan, pocos
por vez, pocos y siempre, que el vaporcito
vuelva a la otra orilla
deslizándose chato, silencioso
excepto los golpes del fondo, sordos,
del agua descolorida
en la furiosa nevisca de diciembre
y en la Salud, en San Tomà ninguno
que hable, solo uno
que carraspea,
blasfema, tiende la mano a la limosna -oh predilectos
os he vuelto a encontrar, os reconozco
bajo paraguas y capuchas, es vuestro cuerpo
extrañamente visible
el que aún emigra, se reúne
allá, más allá de la tierra,
en tanta amada sangre...








miércoles, 20 de abril de 2016

Umberto Saba -Vieja ciudad

Umberto Saba, Trieste, 9 de marzo 1883 – Gorizia, Italia, 25 de agosto 1957
Traducción Alberto Girri y Carlos Viola Soto


Vieja ciudad

A menudo en turbias noches salgo de mi casa,
a gozar mi vieja Trieste,
donde parpadea la luz en las ventanas
y la calle es más estrecha y populosa.
Entre la gente que va y viene
de la cantina al lupanar o a la casa,
donde mercancías y hombres son desechos
de un gran puerto de mar,
vuelvo a encontrar, pasando, el infinito
de la humildad.
Aquí prostituta y marinero, el viejo
que blasfema y la mujerzuela que disputa,
el guardia sentado en el puesto
de frituras,
la tumultuosa joven enloquecida
de amor,
todas son criaturas de la vida
y del dolor:
se agita en ellos, como en mí, el Señor.
Aquí siento también en rara compañía
mi pensamiento hacerse
más puro donde más sucia es la vida.

lunes, 18 de abril de 2016

Vasko Popa -Una paloma en la cabeza

Vasko Popa, Grebenac, Serbia, 29 de junio 1922 – Belgrado, 5 de enero 1991
Traducción Juan Octavio Prenz


Una paloma en la cabeza

Una paloma transparente en la cabeza
En la paloma un arca de cerámica
En el arca un mar muerto
En el mar una maravillosa luna

Partimos la paloma
Hicimos pedazos el arca
Partimos el mar muerto

Acometimos el mar
Llegamos al fondo
Hondo bajo el fondo
Vimos la paloma transparente
Y en ella una joven luna

Llegamos a la superficie

Alto sobre la superficie
De nuevo vimos la paloma
En ella una luna llena

Empezamos a beber el mar muerto