jueves, 18 de septiembre de 2014

Roberto Santoro -Canto a la tristeza

Roberto Santoro, CABA, 17 de abril 1939 - CABA, 1 de junio 1977


Canto a la tristeza

ella puso la guirnalda
bandera colorinche del remate
o empezó todo alquilando mi alegría
golpeó
vino a la puerta
como quien trae la flor de baudelaire a domicilio
pero yo estaba apoyando el descanso de la tarde
en la misma geometría del potrero

empezó a sacarle punta a la palabra
me presentó su muleta metafísica
me quiso convencer como a un primer ministro
como al secretario general de los pañuelos
me mostró su larga galería
su casamiento con el rey de la baraja
me habló en francés para olvidarme un rato
y yo tenía en la cabeza
un gorrión medio anarco y futbolista
una honda mañanera
que rompía el espejo de la muerte
pero estaba cansado del partido
de correr a la vida por el medio campo
y justo en el momento que saludo
que dejo de mirarle las ojeras
su enagua
su tercera mano
se pone en mi palabra como un perro
me agarra las costillas
revolea el esternón
hace su banco
y se sienta
y ladra en mí cuando ella quiere
luego emplea un tambor en mi ropero
dispara su flecha y me despeina
ensaya un golpe de puño
me clausura con su llave la sonrisa
entonces mi corazón baja al subsuelo
le quita los zapatos a la vida
la pinta de vergüenza
le ensucia la pared que mira al hombre
y me enseña a darle al tiempo el código del vino

todo fue pareciéndose a la muerte
a la rueda del viento
y su cadena

yo no encontraba la exacta golondrina
la cuerda para ahorcarla a mi ventana
hasta que un día
cansado de hablarle a mis bolsillos
de llenarlos de plaza y de poemas
me puse un cascabel en cada brazo
un armonio sonador
juglar en fiesta
y salí a cantar
a enredar besos de muchachas y polleras

ella estaba durmiendo en mi garganta
y la maté con un golpe de alegría
abrí de par en par todas las puertas
me eché a volar por las barandas
puse mi boca en la herida del mundo
di vuelta mi cuerpo como un guante
fui poeta
y el corazón se vistió otra vez con mi camisa

y nunca dije nada de su caja
su horóscopo
su hoguera
pero si dios se acerca cuando estoy triste
lo amargo para el resto de su vida

martes, 16 de septiembre de 2014

Tom Waits -Noviembre

Tom Waits, California, EEUU, 7 de diciembre 1949
Traducción Daniel Fara


Noviembre

Ni sombra.
Ni estrellas.
Ni luna.
Ni autos.
Noviembre
solamente cree
en un montón
de hojas muertas
y en una luna color de hueso.

Ningún predicador rezará
para que dure Noviembre:
porque los mataremos a todos.

Clavá tu cuchara en la pared.

Noviembre me ató
a un viejo árbol seco.
Escríbanle a Abril
para que me rescate
de las frías cadenas
de Noviembre.

Hecho de lluvia
y botas húmedas
y cuervos negros,
brillantes,
en los senderos de humo
de la chimenea.
Noviembre bizarro.
Sos mi escuadrón de fusilamiento,
Noviembre.

Con mi pelo chorreando
barniz de carroña.
Con la sangre de un faisán
y el hueso de una liebre.
Atado a la cornamenta de un ciervo,
ondeando en el bosque
como una enseña de perdigones.

Fuera de aquí, hocico de lluvia,
Fuera, volate los sesos,
Noviembre



domingo, 14 de septiembre de 2014

Cristian Aliaga -Trabajar el error

Cristian Aliaga, Tres Cuervos, pcia. de Buenos Aires, 18 de enero 1962


Trabajar el error

Trabajar el error como una joya.
Pulir el error primero, y luego estar atento
a la cadena interminable de los otros,
que se irán superponiendo hasta
hacer olvidar los anteriores.
Hacer del error una pieza de orfebre,
porque la idea de verdad es otro error.
Has dejado la fe en el acierto, del pleno a todo,
sólo navegas en el mar interminable donde todo es error,
avanzar hacia nada. La conciencia de eso puede ser
serenidad, ausencia de imperativos, una flor bermeja
en el centro del desierto.
Los que creen saber, saberlo todo, persisten en la vanidad
de la verdad que se deshace con los rayos,
las imposturas del destino manifiesto, las tradiciones,
el culto al asesinato bajo forma de profecías.
Trabajar la joya como un error.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Antonio Cisneros -Y de pronto un olor suizo, malo

Antonio Cisneros, Lima, Perú, 27 de diciembre 1942 - Lima, Perú, 6 de octubre 2012


Y de pronto un olor suizo, malo

Y de pronto un olor suizo, malo.
Un cuerpo breve, verde, mantecoso
y sin tratos mayores con el agua potable.
Allá en los altos de San Juan Bautista,
frente al gran pisonay. Sólo curiosa,
sin pizca de humedad en mis estambres
seguí el rancio ritual.
Había luna llena (muy amarilla)
y los comerciantes de ganado
ebrios se despedían, tambaleantes
en sus caballos peludos de Cangallo.
Siete vacas, un buey, doce carneros
fueron negociados con provecho
durante la jornada. Yo no sé
por qué demonios (o deidades)
he terminado sobre esta cubierta
de lana roja y marrón, con animales
azules en los bordes y migajas
y emplastos de caldos antiguos. Aterrada
(aunque fingiendo mundo) ante las olas
de su hambre repelente de cantón
(suizo). sus rodillas heladas.
Por curiosa. Mi amor desperdiciado
me duele en el altillo de San Juan.
Mañana he de lavarme con jabón
de cristal y piedra pómez. Evitaré
que vean mis miserias bajo el sol.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Affonso Romano de Sant'Anna -Los hombres aman la guerra

Affonso Romano de Sant'Anna, Minas Gerais, Brasil, 27 de marzo 1937
Traducción Nahuel Santana



Los hombres aman la guerra

Los hombres aman la guerra. Por eso
se arman alegres en coro y colores
para el dudoso deporte de la muerte.

Aman y no lo disfrazan.
Alardean ese amor en las plazas,
crean manuales y escuelas
alzando banderas y recogiendo cajones
entonando slogans y sepultando canciones.

Los hombres aman la guerra. Pero no la aman
sólo con el coraje del atleta
y el orgullo militar, sino con la piadosa
voz del sacerdote, que antes del combate
–sirve la Hostia de la Muerte.

Fue así en Crimea y Troya
en Eritrea y Angola
en Mongolia y Argelia
en Siberia y Ahora.

Los hombres aman la guerra
y mal soportan la paz.

Los hombres aman la guerra, profana
o santa, lo mismo da.

Los hombres tienen la guerra como amante
aunque desposen la paz.

Y qué arrobos, ¡Dios mío! En ese encuentro voraz,
qué placeres, qué gemidos, qué ayes!
qué sublimes perversiones urdidas
en la mortaja de las sábanas, agostando
la cama o campo de batalla.

Durante siglos pensé
que la guerra sería el desvío
y la paz la ruta. Me equivoqué. Son paralelas,
márgenes de un mismo río, la mano y el guante,
el pie y la bota. Más que gemelas,
son siamesas, par e impar, suerte y pesar
son el uróboro-serpiente circular
devorándonos eternamente.

La guerra no es un intervalo
es parte del espectáculo, y no sólo es tragedia,
es comedia, real o popular.
La guerra no es cruel imprevisto.
Es reincidente vicio. Es un rito
lleno de riesgos. Por eso
es mejor que el circo:
–es donde el alegre trapecista
vestido de kamikase
salta sin red ni soporte,
se quiebran todos los platos
y el contorsionista se parte
en el Kamasutra de la Muerte.

Pero la guerra no es el revés de la paz,
es su cuna, y seno complementarlo.
Y el horror no es el revés de lo bello. El horror
no es oscuro, es la contrapartida de la luz,
Lucifer es Luzbel, brilla como Gabriel
y el terror seduce. Nada más seductor
que Cristo muerto en la cruz.
Por lo tanto, la guerra no es sólo misa
que oficia el padre, ciencia
que alucina al sabio, deporte
que fascina al fuerte. La guerra es arte.
Por eso con ardor de vanguardistas
frecuentamos la Bienal del Horror
e inauguramos la Bauhaus de la Muerte.

Pero sobre la carnicería no hay cuervos,
chacales, buitres, hienas.
Hay lindas garzas de aluminio, serenas
en un electrónico ballet.

Tal vez fuese la danza de la muerte, patética.
Pero no lo es. Apenas es otra lección de estética.
Por eso los soldados modernos
son como médicos e ingenieros
y ningún ministro de guerra
usa ropa de carnicero.

Guerra es guerra
–decía el invasor violento
violando la monja en el convento.
Guerra es guerra
–decía la estatua del almirante
con su boca de cemento.
Guerra es guerra
–decimos en el radar
degustando al enemigo
al norte del paladar.

Por lo tanto, no es preciso disfrazar
el amor a la guerra, con historias de amor a la Patria
y defensa del hogar. Amamos la guerra
y la paz, en bigamia ejemplar.
Yo, poeta moderno y el eterno Baudelaire,
yo y hasta vos, hypocrite lecteur
mon semblable, mon frère.

Queremos la batalla, aviones en llamas
navíos hundiéndose, el espectacular enfrentamiento
de mañana abrimos vísceras de peces
con la punta de las bayonetas,
y al son del culinario clarín
hundimos nuestras dagas en los chanchos
y adornamos de medallas
a los muertos sobre la mesa.

Si es posible, la carne limpia, sin sangre
que el misil, lanzado a la distancia,
en silencio, no salpique nuestra ropa.
Pero si fuera preciso un “baño de sangre”,
como decía Terencio: “Soy humano
y nada de lo que es humano me es extraño”.

La muerte y la guerra, por lo tanto
ya no me toman de sorpresa.
Inscribo su efigie en la piedra
como si el dado de mi suerte
ya no rodase al azar.
Como si se pasase del blanco
al negro y al blanco retornase
sin ensombrecerme jamás.

Que venga la guerra. Cruel. Total.
El atómico clarín y la génesis del fin.
Cauto como conviene a los sabios,
primero gritaré contra ese hecho.
Pero voraz, como conviene a la especie,
al ver que invaden mis huertas
de las hojas del banano inventaré
la ideológica bandera
y haré estallar el cuerpo de mi enemigo
antes que ataque.

Y si él no tira ni viene, aprovecho
su descuido de hombre débil, invado su casa
saciando mi hambre de caníbal
rugiendo bajo mi máscara de hombre.

–Terrible es tu discurso, poeta!
Escucho a alguien decir.
Terrible fue elaborarlo,
ahora me siento libre.
La muerte y la guerra
Ya no me pueden alarmar.
Como Edipo perplejo
las descifré en mis vísceras
antes que la dudosa esfinge
me pudiese devorar.

Ni cínico ni triste. Animal
humano, voy en marcha, danzas, rezos
para el gran carnaval.
Soldado, penitente, poeta
–la paz y la guerra, la vida y la muerte
me aguardan
–en un atómico funeral.

–Se acabará la especie humana sobre la Tierra?
No. Han de sobrar un nuevo Adán y Eva
para rehacer el amor, y dos hermanos:
–Caín y Abel
–a reinventar la guerra.


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lunes, 8 de septiembre de 2014

John Giorno -Simplemente decile NO a los valores familiares


John  Giorno, Nueva York, EEUU, 4 de diciembre 1936
Versión Esteban Moore


Simplemente decile NO a los valores familiares

Estás
acurrucado
de espaldas
en un rincón
oscuro
y no sabés
quién
te está
pegando
estás acurrucado de espaldas en un rincón oscuro
y no sabés quién te está pegando,

y yo estoy
sentado
completamente
solo
dentro
de un
taxi
pasando por
Lexington
y la 34,
esperando
llegar
al centro
esperando
llegar al centro
esperando llegar al centro,

te sentís pesado
y enojado
y deprimido
te sentís pesado y enojado y deprimido,

has estado
demasiado
tiempo
por aquí
has estado demasiado tiempo
por aquí
has estado demasiado tiempo por aquí,

yo siempre
vivo
con una mujer
yo nunca
vivo
con un hombre,
y lo hago
con hombres
y lo hago con hombres
y lo hago con hombres,
y sé
como
amarte,
y hago que
mis mujeres
vayan
a trabajar
y me den
el dinero,
perdón
voy
con un tipo
sólo
una
vez,

y estás mezclando
tragos
para animales
y fantasmas
hambrientos
y estás mezclando tragos
para animales y fantasmas hambrientos,

estás haciendo
la cena
en un mundo
infernal,
no sos
humano
estás haciendo
creer
que sos humano,
sentado
aquí
en esta silla,

estoy caminando
alrededor
de
este grupo
de personas
con
una
copa
en la mano,
dame
sólo
un poco más
de tiempo
y nuestro amor
seguramente habrá
de crecer
dame un poco más de tiempo
y nuestro amor seguramente habrá de crecer,

olor de
cerveza,
humo de
cigarrillo,
y música
caminando hacia
el baño
del bar,
vos sos
el único
vos sos el
único
vos sos el único,
que puede
llevarme
de
regreso
allí
donde
comenzamos,
así que
llename
hasta el borde,
no pares
hasta que
esté
rebalsando,

y ahora
estás en
alguna reencarnación
norteamericana
y además
de no recordar
que estás hablando,
me estás contando
esta historia,
y
no sólo
no puedo
concentrarme
en tus palabras
o entender
de qué estás
hablando,
ya
no
puedo
soportar
el incesante
sonido
de la ignorancia
en tu voz,

y dormir
a tu
lado
es como dormir
al lado de
alguien
en el tren subterráneo
y dormir a tu lado
es como dormir al lado
de alguien en el tren subterráneo,
envíala
de regreso
a su casa
en Brooklyn,
tenés que
sacarla
de tu camino,
y son las 5
de la mañana
estás volado
súper
conectado
caminando
las veredas
de levante
y no estoy
cansado
todavía
y no estoy cansado todavía,
cocaína
y soledad,

y no vas
a volver
a casa
hasta que
lo hagas
una vez
más
y no vas a volver a casa
hasta que lo hagas una vez más
y no vas a volver a casa hasta
que lo hagas una vez más,

dubitativo,
y arrepentido,
pero me
estoy
sosteniendo
de
aquello
que
deseo
me estoy sosteniendo de aquello que deseo
y está bien,
atrapado
en el desear
liberando
el
deseo,

azúcar,
alcohol,
carne,
heroína,
y cigarrillos
azúcar, alcohol, carne,
heroína, y cigarrillos,
azúcar, alcohol, carne, heroína y cigarrillos,
me he
resignado
a estar
aquí,


tu cara
está hinchada
y gris,
el trago
y la falopa,
gordura
y arrugas,
y yo estoy
pensando
nuevamente
acerca
de qué
es lo que ha pasado
hoy
y yo estoy pensando nuevamente
acerca de qué es lo que ha pasado hoy,

cuando
estás con
muchas
personas
tenés
que hablar
continuar
hablando
cuando
estás solo
tenés que
mantener
las manos
en movimiento,

estás
dentro de
una categoría
que has creado
para vos mismo,

entonces
eso es
lo que le ha sucedido
al muchachito,
yo solo
quiero
agradecerte
por haberla pasado
muy bien,

y no te vas
a caer
porque estés
borracho
y no te vas a caer
porque vos estés borracho
ni inclinar
la cabeza
y salir
caminando
porque
estás volado,

y yo
cometí
un
gran error
esta noche
y yo cometí un
gran error
esta noche
y yo cometí un gran error esta noche,

el bar
está cerrando
y hay algo
que te disgusta
de todos
aquellos
en el salón
y hay algo que te disgusta
de todos aquellos en el salón,

pero yo
lo voy
a hacer
una vez
más,
demasiado
no es
suficiente,

vos sos mi
retrete,
comételo
todo,
yo te voy
a alimentar
vos sos mi retrete,
comételo,
yo te voy a alimentar,
vos sos my retrete, comételo,
yo te voy a alimentar,

y son
los 80
y no puedo
creer
que he sobrevivido
a los 70
horribles
como fueron,
y si me vas
a juzgar,
no me juzgues
con
liviandad,

la política
hace que todo
sea
completamente
deprimente
la política hace que todo
sea completamente deprimente
y lo único
que quiero
ahora
es
dinero
y lo único que quiero ahora es dinero,
Buda
Mente
que ha
sucedido,

y todo
lo que
tengo
para decir es,
te veré
en otra
vida
te veré en otra vida,
indudable
lo haré,
puedo
esperar,

la Conspiración
de Chicago
y vos estabas en
alguna cárcel
mugrienta
pues
te vendaron
los ojos
acerca de alguna
estúpida
guerra
antivietnamita,

y en 1970
no podía
creer
que sobreviví
a los 60
y en 1970
no podía creer que sobreviví a los 60,
pues
recuerdo
haber saltado
del edificio
Empire State
con Lucy
en tus ojos
como diamantes,
para siempre,
y aterrizaste
sobre la vereda
de concreto
en la calle 34
en una pintura de
Andy Warhol
de 1963
que ahora se vende
por $ 80.000,

estabas tendido
muerto
en una cama de
hospital,
y te
levantás
y lo hacés
de nuevo
y te levantás
y lo hacés de nuevo
y te levantás y lo hacés
de nuevo
y te levantás y lo hacés de nuevo,

realmente
me gusta estar
con vos
realmente me gusta estar con vos,
pero
solo estoy con vos
por lo que
puedas hacer por mí,
y no olvidarlo
nunca
es lo que
me ayuda
a aguantarte,
porque vos
no podés
obtener
siempre
lo que
deseás
porque vos no podés
obtener siempre lo que deseás,
pero si a veces
lo intentás,
siempre obtendrás
lo que necesitás,

y yo sé
que estoy viviendo
con vos
y vos sos rico
y famoso
y yo sé que estoy viviendo con vos
y vos sos rico y famoso,
pero yo no estoy
aquí
por
amor
pero yo no estoy aquí
pero yo no estoy aquí por amor,

y como sabrás
yo tengo
tengo un buen
promedio
de bateo,
vos has
tenido
el mejor,
y además
de sus
reputaciones
y visibilidad en los medios,
no fueron
de ninguna manera
tan buenos,
están
a mi mismo
nivel,

yo mismo
pago
las grandes
facturas,
soy el
dueño
de este
lugar
soy el dueño de este lugar,
pero me estoy
yendo
porque ya
he tenido
suficiente
pero me estoy yendo porque
ya he tenido suficiente
estas recostado
en la cama
jugando
con tu carne,
esperando
dormirte
después de que alguien
con quien
recién lo hiciste se vaya
a su casa
estás recostado en la cama
jugando con tu carne,
esperando dormirte
después de que alguien
con quien recién lo hiciste se vaya a su casa,


buenos
días
América,
como
estás
vos;
y mi amigo
me consiguió
un poco
de merca
buena
y pura
y mi amigo me consiguió
algo de merca buena y pura,
él la consiguió
de su amigo
en Brooklyn
hace
2
días,
y ese tipo
la consigue
para él,
no fuiste
un suicida
atentando
contra
tus mejores deseos,
y no te
fundiste,
tampoco
fuiste
iluminado,

y yo
no tengo ganas
de estar aquí
de pie
leyéndote
un poema
y yo no tengo ganas de estar aquí de pie
leyéndote un poema,
arrastrar
concreto,
es como
tener pesado
plomo
en tu corazón,

y nos mantuvimos
unidos
durante
15 años
sólo
porque nunca
dejamos
de pelearnos,
vos no tenés
ningún
otro sitio
adonde ir,
y vos sabés
lo
que es
esperar
el micro,
yo no sé
por que
he seguido
trabajando
para vos
con toda lealtad,
y no sé por que
he continuado
atendiéndote,
pues
todos los conozco
que lo han hecho
son
unos huevones,

vos
ni siquiera
pagás
nada
con tu dinero
ni siquiera pagás nada con tu dinero
y estoy cansado
de tus criticas
y estoy cansado de tus críticas,

hacer
el amor con
vos
es como mirar
en el espejo
de un baño,
y yo
continúo
pidiéndolo
y yo continúo pidiéndolo
y yo continúo pidiéndolo,

y los
dos
parados
allí
tan vacíos
como
cualquier
otro,

y a la
tarde yo
solo
me dormí
durante
2 horas
y a la tarde yo
solo me dormí durante 2 horas,
estaba
comiendo
miel
y luego lamí
la miel
de mis dedos,

has estado
en el frente
demasiado
tiempo,
has estado en el frente demasiado tiempo,
desde el principio,
para no
hablar
acerca
del fuego cruzado,
te han
herido
tantas veces,
dame
un respiro
a mí
me gusta que
me
laman
las heridas
a mí me gusta que
me laman las heridas,

vos lo
hacés
como
a mí me gusta
hacerlo
vos lo hacés como
a mi gusta hacerlo
azótate
el culo
azótate el culo,
y cada vez
que te abofeteo
el rostro
vos me besás
y
seguro
me siento
muy bien
cuando
te tengo
en mis brazos
y seguro me siento muy bien cuando
te tengo en mis brazos
vos sabés
como
amarme
vos sabés como
amarme
vos sabés como amarme,

soñando
yo
estaba
soñando
soñando yo estaba soñando,
era como llegar
al deseo ardiente
al que has estado tratando
de llegar
durante semanas,
yo dije
lo voy a
hacer
yo dije
lo voy a hacer,
te dije
lo puedo
hacer,
llevame
a
casa,
mucha
suerte
y ahora
voy a decir
adiós.

*Instrucciones de lectura: leer cada estrofa de corrido. J. G.

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sábado, 6 de septiembre de 2014

Leopoldo María Panero -La canción del croupier del Mississipi

Leopoldo María Panero, Madrid, 16 de junio 1948 - Las Palmas, 5 de marzo 2014


La canción del croupier del Mississipi

Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
Que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
—ginebra y cerveza, por ejemplo—
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en «Dulce pájaro de juventud»
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento,
como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre «Le livre des masques» de Rémy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas
«Fifteen men on the Dead Man's Chest
Fifteen men on the Dead Man's Chest
Yahoo! And a bottle of rum!»