jueves, 24 de julio de 2014

Marta Cwielong - Ritual del atardecer

Marta Cwielong, Longchamps, pcia. de Buenos Aires, 28 de enero 1952


Ritual del atardecer

una noche de invierno
tuve miedo
frío
desamparo
todavía la recuerdo
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descarada
ilusa
provocando la noche,
o aunque sea el comienzo del día




martes, 22 de julio de 2014

Ignacio Di Tullio -El sudor de mi padre


Ignacio Di Tullio, Buenos Aires, 18 de agosto 1982


El sudor de mi padre

Cuando yo tenía siete años, todas las mañanas después del ejercicio, mi padre dejaba su remera colgando del perchero, secándose. Mientras se duchaba, yo entraba a su habitación y olfateaba con curiosidad biológica. Varias veces al día regresaba a comprobar cómo variaba el olor del líquido seco en su ropa. No tenía la violencia del uniforme de los desconocidos. Con el correr de las horas, la ropa de mi padre se transformaba en el sudor seco de sus respiraciones. Mismas ropas, vueltas a sudar, cada día, durante semanas. Otras veces, después del trabajo, en sus camisas, la calle: los lugares donde había estado. Cuando yo tenía doce años, en la intemperie seca en su ropa, la esencia densa y concentrada de quien él era. Mi padre, sus jugos: no recuerdo el día exacto en el que todo el proceso fisiológico se convirtió en un solo aliento. El día de la transpiración, cuando agua y palabras brotaron de una misma sangre. 

domingo, 20 de julio de 2014

Daniel Freidemberg -Al caer el alba, entre la luz ceniza...

Daniel Freidemberg, Resistencia, Chaco, 27 de septiembre 1945


Al caer el alba, entre la luz ceniza...

Al caer el alba, entre la luz ceniza,
entre ese modo obtuso que tienen las cosas
de volver en sí,
no es viento lo que sopla, es como un agua opaca
que por detrás de la materia tiembla
como hecha de ecos de una vieja explosión
y, en lo que con la luz se extiende, el alma
intenta, opaca ella también, posarse.
No sé si por la guerra o el amor (ecos
de guerra o amor pesando),
algo retiene el alma tras los ojos.
Los que pasaron hace un minuto gritando
obscenidades, los que dejaron latas de cerveza,
esa mujer que arrastra un perro gordo,
no son ajenos, aunque tampoco la hacen, a la escena.
Miro abstracciones que dejó la resaca:
el mundo, una playa sorprendida por el amanecer.

miércoles, 16 de julio de 2014

Jorge Aulicino -A un soldado español caído en el combate del 3 de febrero

Jorge Aulicino, CABA, 11 de agosto 1949


A un soldado español caído en el combate del 3 de febrero

La muerte que te embiste con reflejos de plata
y acero se nutrió de tus olivos y lleva su color.
Pero son de ella la soledad de estos ríos,
los ríos que no cambian aunque Heráclito sueña lo contrario.
La soledad de los ríos y las reses, el opaco lomo del agua,
el temblor untuoso y socavado entre los pastos húmedos,
un temblor, una sombra gótica en cualquier bajío,
la microscópica amenaza: insectos negros armados como torres.

Su acero fulge en aras de un horizonte sin Borbones,
aun con los colores de su escudo. Qué inextricables sin embargo
para vos sus motivos,

este desierto duro y tenue, los sauces,
la canción de la pampa llena de entrelíneas, la paz hosca del ladrillo,
la cal de sus siestas, que sella todo.

lunes, 14 de julio de 2014

Pablo Anadón -Traduciendo a Robert Frost


Pablo Anadón, Villa Dolores, Córdoba, 29 de junio 1963


Traduciendo a Robert Frost

ES más de medianoche
Y en mi sillón de siempre
A la luz de la lámpara, traduzco
O intento traducir a Robert Frost.

Toda la casa está en silencio;
Duermen los hijos, duerme la mujer.
Paladeo el tabaco de la pipa
Y las palabras de sabor antiguo

Y nuevo: "I have been one
Acquainted with the night..."
Tintinean los hielos en el vaso
De oro líquido. El oro de las horas

Tintinea en el alma, con un eco
De eternidad. No encuentro las palabras,
Pero así desearía que me hallara la muerte:

Con mi libreta y con mi lapicera
Jugando al juego de la poesía
Que, como bien sabemos,
Es un juego bien serio:

Viejo de cuerpo pero en alma un niño
Que convierte el dolor que lo desvela
En historias soñadas que se cuenta en silencio.

La desdicha del hombre, y este amor que agoniza,
Se aquietan en el cuadro azul de la ventana:
"Un reloj luminoso contra el cielo
Proclamaba que el tiempo no era malo ni bueno."
 


sábado, 12 de julio de 2014

Jorge Paolantonio - Revisitando Helsingor


Jorge Paolantonio, San Fernando del Valle de Catamarca, 30 de marzo 1947


Revisitando Helsingor


I
Death's dateless night_____________________________
                                                                        Sonnet XXX

La almena es la esencia de la duda. ¿Dónde estarás
mañana si de verdad te falla la razón?
Fingir es privilegio de actores consumados
y por este muelle envuelto en gasa tenue
puedo pasear mi cuerpo sin sombra ni estatura
Vengo de praderas enajenadas en seda verde
donde la gente hace pastar su pensamiento
y escupe palabras rumiadas al mediodía
Aquí los vientos meten hielo por el hueso
de los peregrinos y algun príncipe
que fingió ver el sol antes que la luz de su razón
aparece muerto en brazos de su mejor amigo
Voy a esconderme en la noche sin tiempo
Voy a trepar a la torre más azotada de Kronborg
Desde allí veré pasar mi propia muerte

                                                                para Pia Tapdruf,
                                                                      poeta danesa.


II
La muerte no hará alarde __________________________
                                                                      Sonnet XVIII

Una puerta pequeña se abre a mi derecha.
Me lleva a un huerto yermo rodeado de zarzas
Un cuervo apenas inclina su cabeza para mirar mi cámara
Elevo la mirada hasta un blasón casi oculto bajo el musgo
Y la hago descender por un pendón tiznado
Ahí está esa tumba
Imagino el epitafio: "Ofelia me llamaban"
Y mis ojos la devuelven a la vida