miércoles, 26 de agosto de 2015

Alvaro Mutis -Cada poema

Alvaro Mutis, Bogotá, 25 de agosto 1923 –México D F, 22 de septiembre 2013


Cada poema

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

lunes, 24 de agosto de 2015

Tom Maver -Baguala para yaguaretés

Tom Maver, CABA, 2 de diciembre 1985


Baguala para yaguaretés

Son ellas, las encadenadas.
Un círculo cerrado en la noche,
a campo abierto. En medio,
un fuego. Contarse secretos
no las libera del peso que
cargan las mujeres de mi familia,
del aliento que les respira en la nuca,
del yaguareté montado a sus espaldas.
Ninguna hermana o tía o abuela
habla de peleas o golpizas, nadie
se ríe de los celos o vergüenzas
de sus hombres. Sólo se miran.
El fuego les deja ver las caras
y el pelo movido por el aliento
del animal. Embrujo sobre
embrujo, cuando empiezan
con las bagualas, cuando de la caja
sacan la seguridad de una curación
a través del lamento, y cantan
con miedo y respeto y solas
hacia la antigüedad, entonces
los yaguaretés paran sus orejas
y empiezan a temblar.
Ellas saben que las oyeron
y luego soltaron los dominantes,
maridos borrachos, sus queridos
autoritarios, que se ahuyentan
por lo que no comprenden de ellas.
Prefieren la oscuridad y el frío
a seguir oyendo cómo sus vidas
pasan a ser lentamente trituradas
en los tonos mayores
que salen de la boca de las mujeres
de mi familia reunida en la noche.

sábado, 22 de agosto de 2015

Ian McMillan -Ian McMillan y su poema inconcluso

Ian McMillan, Darfield, Reino Unido, 21 de enero 1956
Versión Santiago Espel



Ian McMillan y su poema inconcluso

Tras el infarto, lo encontraron en su zapato,
justo a la entrada del Tesco Extra, en Wombwell.
“Sacale los zapatos”, gritó uno de los vendedores,
y un tipo que pasaba le desató el izquierdo,
con la esperanza de que esto lo ayudara a respirar.
Al descalzarlo, encontraron el poema inconcluso,
arrugado y aplastado. Uno de seguridad del negocio
lo agarró y se puso a leer en voz alta
para un puñado de gente, casi una lectura de poesía.

Un vaso brillando
en la luz de la barra
del mostrador

Se escuchó el murmullo de los presentes:
“Si dejás un poema sin terminar, dejá algo bueno”

dijo una mujer
pariente de otra que vivía en Jump.

jueves, 20 de agosto de 2015

Charles Simic -Prodigio

Charles Simic, Belgrado, Serbia, 9 de mayo 1938
Versión Jonio González



Prodigio

Crecí inclinado sobre
un tablero de ajedrez.

Amaba la expresión “jaque mate”.

Todos mis primos parecían preocupados.

Había una casa pequeña
cerca de un cementerio católico.
Los aviones y los tanques
sacudían los cristales de sus ventanas.

Un profesor de astronomía jubilado
me enseñó a jugar.

Debió de ser en 1944.

En el juego que usábamos
las piezas negras
estaban casi totalmente descoloridas.

El rey blanco había desaparecido
y hubo que reemplazarlo.

Lo digo y todavía no me lo creo:
ese verano presencié cómo colgaban a unos hombres
de los postes del teléfono.

Recuerdo a mi madre
tapándome los ojos.
Tenía una habilidad asombrosa para ocultarme
de repente la cabeza debajo de su abrigo…

El profesor me dijo que en el ajedrez
los maestros juegan a ciegas
los mejores, varias partidas
a la vez. 




martes, 18 de agosto de 2015

Jackie Kay -Dientes

Jackie Kay, Edimburgo, Reino Unido, 9 de noviembre 1961
Versión Santiago Espel 




Dientes

Esta es X,  con sus propios dientes intactos.
Su madre está horrorizada por esto.

Miren dentro de su boca. Los tiene todos.
Perlas perfectas. Piedras lácteas. Puro marfil.

Sin emplomaduras, ni encías dañadas.
X es una mujer con una sonrisa

irresistible. Desde niña. Nada de caries.
Su madre usa hasta el día de hoy dentadura postiza.

En los colmillos mal encajados hay algo indecible:
un pequeño abismo entre dientes y encías.

Los dientes de su madre nadan de noche
en un vaso de vidrio: la sonrisa de un tiburón, la mueca de un lobo.

Lo que ahora trastorna a su madre, extrañamente,
es esto: X tiene además hermosos labios.

Esta mañana los tipos entraron por la fuerza a las 8.
X llevaba su salto de cama de toalla blanco.

Llegaron con el número de ella en brazos.
Sabe usted, dice su madre,

amordazaron a mi hija para ahogar
sus gritos. Taparon su boca con cinta blanca.

El pequeño niño les tiró de los pantalones.
Mudo. Los hombres enormes lo empujaron

contra aquel rincón gris. Su voz estalló.
Se quedará allí de pie, igual de pequeño, para siempre,

verá esos momentos arrebatar, y aferrar,
y repetirse. Los hombres de civil tienen garras;

atacan a su madre como perros, amordazándola,
atándola, transformándola en otra

persona. Mirará las manos de ella pegar y retorcerse.
Sus propias manos formando una iglesia, luego

un alto campanario.  Cruza los dedos. Los retuerce.
Sus manos se humedecen. Tiene cinco años.

Sabe su dirección. Sabe su nombre.
Tiene diez dedos. Los vuelve a contar.

Esta es X, con sus dientes intactos.
Vino a este país con sus dientes intactos.

Luego vendrá el ruido de los mordiscos. Mañana
surgirán las mentiras. El hombre con el flemón

dirá que ella sufría del corazón. Presión alta.
Ilegal. Él solamente hizo su trabajo.

Complételo. Anótelo. Llene los espacios.
Apruébelo oficialmente: plata u oro

o el National Health Service. Se resistió a la autoridad;
ahí tiene la causa de muerte. En bandeja.

Se equivocó. Déle un número. Piense
un número. Llévese al hijo.

domingo, 16 de agosto de 2015

William Carlos Williams -Solo quiero hacerte saber

William Carlos Williams, Nueva Jersey, EEUU, 17 de septiembre 1883 – 4 de marzo 1963
Traducción E. L. Revol


Solo quiero hacerte saber

Que me he comido
las ciruelas
que estaban
en la heladera

y que
probablemente vos
guardabas
para el desayuno

Perdoname
eran tan deliciosas
tan dulces
y tan frías

viernes, 14 de agosto de 2015

Gustavo Escanlar -Una foto de mi padre

Gustavo Escanlar, Montevideo, 18 de mayo 1962 – Montevideo, 12 de noviembre 2010


Una foto de mi padre


Una foto de mi padre a los 25
se ríe, tiene pinta
no se imagina que le esperan
una mujer histérica
un hijo maricón
un trabajo sin éxitos
una amante frígida y asmática
la madre que lo abandonó pidiéndole cariño
no se imagina todo eso porque tiene solamente veinticinco
-mi edad ahora-
y tiene la fuerza del recién llegado
la fuerza del galleguito dispuesto a todo
la fuerza del enamorado
no se imagina nada
porque está peinado a la gomina
y tiene puesta su mejor corbata
y pide que le retoquen la foto
y “de noche cuando me acuesto rezo a la virgen de la
macarena” retumba en su cabeza
y ríe
no se imagina nada
y veinte años después
perderá esa sonrisa