viernes, 28 de abril de 2017

Marlene Nourbese Philip -El coraje del salmón

Marlene Nourbese Philip, Tobago, Trinidad y Tobago, 3 de febrero 1947
Versión Sandra Toro


El coraje del salmón

Acá en Woodlands, Moriah,
todavía puedo oler el miedo de ella
treinta y cinco años después.
En aquel entonces, el abrazo de las colinas
no la calmó como me calma.
En aquel entonces, el panorama no arrebataba
la respiración jadeante, como desde hace
treinta y cinco años hasta hoy,
que relevo del viaje a mi mamá salmona.

Esta salmona de Woodlands, Moriah,
que atrapó con la boca el anzuelo filoso
de la muerte, se soltó y nadó
colina arriba, contracorriente, rechazándolo
todo menos el desafío de la gravedad,
respondió al llamado plateado de la luna
y bailó con el vaivén de las
mareas. El destino, una espina de plata en su costado,
la trajo a desovar acá
donde las colinas gibosas copulan con el horizonte
bajo un cielo negligente y azul.

Ahora mi padre salmón cuenta cómo él podía
caminar por ahí hasta esas mismas colinas
y pensar,y seguir andando un poco más con sus sueños
de entonces,
los mismos que después perdió y permutó.
Su padre (¿era un salmón?)
lo cargó con las cruces
de un título de maestro y un lote
(que él creía un peldaño adonde nunca llegaba),
y lo arrastraron al mar corriente abajo.

Ahora él y su hija salmona están
ante esas mismas colinas gibosas que se abrazan.
Ella es abogada y carga con su cruz, el peldaño
que él nunca alcanzó.
Él la exhibe como un arma herrumbrada de sangre,
la saca y la empuña frente a sus amigos
“Esta es mi hija, la abogada!”
Ella agarra solo su propio manojo de sueños
no hay sangre bajo ese cielo negligente y azul,
y le sugiere que se cuelgue del cuello un cartel
que diga “Mi Hija ES Abogada”
para dejarlo bien claro
quod erat demosntrandum.

Pero yo voy a ser salmón.
¿No fue para eso que hizo su itinerario
corriente abajo, papá salmón?
Entonces por qué insisto en nadar
contra la corriente, en saltar,
empujar, volar, flotar,
enroscarme debajo, encima
y alrededor de todos los obstáculos,
retrocediendo en el tiempo hasta la tierra
del desove de los sueños anudados.
Se me caen las escamas, soy una vanesa roja,
pero él, mi papá salmón, no va a aceptar
que yo también sea un salmón
cuyo destino es nadar contra el tiempo,
cuyo norte es ser un salmón.

Esto se llama coraje de salmón, papá querido,
el coraje del salmón,
y cuando haya desovado
como el salmón, también voy a morirme,
pero este hijo mío va a nacer,
y va a nacer salmón.